Marina Abramovic en conversación con María José Arjona

Por María José Arjona

Para presentar la obra de Marina Abramovic (Belgrado, Yugoslavia, 1946) Sarah Lyall escribió en The New York Times del 19 de octubre de 2013: “En nombre del arte, ella se ha colgado desnuda de una pared y ha tallado su propio abdomen con una navaja: Se ha masturbado en un museo, ha fregado huesos ensangrentados y agusanados en un fétido sótano; ha permanecido de pie, inmóvil, mientras personas desconocidas le apuntaban a la cabeza con un arma y la apuñalaban con espinas y, en su obra más conocida, ha permanecido sentada en silencio durante siete horas al día, seis días a la semana, mientras una sucesión de personas hacía cola para disfrutar de su aura en el Museo de Arte Moderno”.

Marina Abramovic en conversación con María José Arjona

Para hablar de María José Arjona (Bogotá, Colombia, 1973) Natalia Roldán escribió en la revista Arcadia: “La disciplina con la que Arjona ha preparado su cuerpo le permitió permanecer de pie, descalza y durante horas, sobre un enorme cubo de hielo lleno de puntillas; soplar burbujas de jabón contra una pared, una y otra vez, sin perder el aliento (…); resistir la presión de treinta y siete correas apretadas en los puntos más sensibles de su cuerpo mientras los espectadores intentaban liberarla; entregarse al público, sin reglas, y aguantar, con concentración y serenidad, todo lo que ese público quiso hacer con ella”.

Este artículo no es una entrevista habitual. No sigue los parámetros de un texto escrito por un crítico de arte. Es en cambio, la entrevista que una discípula le hace a su maestra Abramovic, a modo de encuentro y funciona ante todo como una transcripción oral, como memoria no editada de un instante compartido por dos mujeres de generaciones, continentes y desarrollos artísticos diversos, unidas por una pasión absoluta: el performance.

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No había vuelto a ver a Marina Abramovic desde mi re-performance para su retrospectiva en el Museum of Modern Art, MoMA, en 2010. Muchas cosas han sucedido desde entonces: el filme “The Life and Death of Marina Abramovic” (La vida y la muerte de Marina Abramovic) estrenado en el Manchester International Festival, varias exposiciones, la recaudación de fondos para el Instituto que lleva su nombre, millones de artículos acerca de su documental, premios y portadas de diferentes revistas de moda. Marina Abramovic no tiene necesidad de una presentación ni de otro artículo acerca de su interacción con Ullay, Lady Gaga o Jay-Z. Esta conversación es sobre arte, sobre performance, y sobre cómo Abramovic está transformando el modo en que hemos entendido el trabajo de larga duración (y el arte en general), más allá de las ideas preconcebidas y de las definiciones establecidas. Es acerca de la creadora cuya visión replantea la interpretación de lo que una artista visual, como ella, debe y puede hacer. Definir a Marina es un desafío equivalente a definir qué es el performance en el arte.

MJA: La pregunta obvia que era esencial para mí plantearle: ¿Qué le sucedió en los meses posteriores a su experiencia en el MoMA?

MA: Fui a la campiña por 10 días. Estrictamente para descansar, nadar en el río y no hacer nada. ¡Estaba tan cansada! Un mes después de este breve retiro, viajé al sur de Italia para una sesión de fotos que resultó en una serie de imágenes y dos videos titulados Back to Simplicity (Regreso a lo simple). Fue una reacción natural después de tres meses de contacto humano. Quería volver a la naturaleza real, ejecutar acciones simples, llevar a cabo una interacción simple y no humana…pero también quería “mostrar” esa faceta mía…

Marina continúa la conversación, derivando en algunos pensamientos sobre sus planes de recomenzar a hacer performances en 2014 (la mayoría en Europa). Esos años durante los cuales no ha hecho performance han sido cruciales para crear trabajo futuro; un indicio de la energía requerida para generar piezas de larga duración. Ella retoma el tema de la recaudación de fondos y expresa su necesidad personal de terminar el Marina Abramovic Institute.

MA: La recaudación de fondos era realmente importante para mí...y todos me decían: Vas a fracasar, estás haciendo esto en agosto, cuando todo el mundo está de vacaciones; nada va a suceder. Estoy tan contenta de haber tenido éxito. Para mí, la acción a través de la plataforma Kickstarter fue de algún modo un “medirme” con una amplia audiencia. No me dirigía al jet set o al jet set del arte. Quería gente real que apoyara al Instituto con pequeñas cantidades de dinero.

Y el mundo entero sabe cuán bien funcionó esa campaña de Kickstarter. Se enviaron miles de correos electrónicos. Vimos aparecer anuncios en Facebook y mensajes en Twitter cada semana: “Un abrazo de Marina si dona un dólar”. Meses más tarde, Marina debe 4760 abrazos. Pero es importante enfatizar aquí que su presencia deviene en una extensión del Instituto. No se trata de Marina Abramovic, puesto que el Instituto no es un museo cuyo objetivo sea “instalar” su obra (la artista repitió esta frase varias veces a lo largo de nuestra conversación). Se trata de crear, conjuntamente, un espacio para la interacción humana con la espiritualidad y el poder individual, extendiéndolo en el tiempo.

La inmediata percepción sobre Abramovic “utilizando” su estatus de celebridad para recaudar fondos comenzó a surgir en diferentes conversaciones y ya no exclusivamente en Internet. Luego aparecieron el video que presentaba a Lady Gaga y el performance con Jay Z. Pero hay algo que va más allá del frenesí mediático y de la crítica negativa ; algo que no percibieron muchas personas relacionadas con el mundo del arte y muchos escritores : Abramovic había tenido una visión más amplia incluso antes de la experiencia en el MoMA. Recordemos cómo , cuando ella comenzó como artista de performance, no recibió las mejores críticas. Pero resistió . No olvidemos lo que sucedió con Seven Easy Pieces (Siete piezas fáciles) en el Guggenheim. Su legado quedó establecido: la posibilidad de reactivar su propia obra y la de otros artistas funcionó.

MJA: No se puede subestimar el hecho de que The Artist Is Present (La artista está presente) ha ampliado la audiencia para los artistas de performance y ha despertado una curiosidad que no existía antes respecto a las obras de larga duración. Finalmente y de un modo no menos importante, la aparición de Abramovic a los 67 años en revistas de moda redefine nuestro concepto de belleza y ̶¿por qué no? ̶ abre un camino ante nosotros para interpretar el rol y el poder de los cuerpos femeninos y de su intrincada relación con los medios de comunicación masivos.

MA: Hablemos sobre Lady Gaga para clarificar por qué involucrarla fue importante para el Instituto. Lady Gaga tiene cuarenta y tres millones de seguidores en Facebook. Jóvenes seguidores cuyas edades oscilan entre los 4 y los 25 años. Cuarenta y tres millones de personas que están confundidas con respecto a todo y que siguen a Gaga como un ídolo, pero también como un modelo. Lady Gaga se acercó a mí a los 27 años, cuando abordaba diversas situaciones conflictivas en su vida. La crisis que un gran número de estrellas del pop han atravesado justamente durante ese tiempo específico. Ella llegó a mí queriendo aprender. Preguntándome si podía enseñarle…y unos días más tarde estaba haciendo el taller. Humilde, extremadamente receptiva y tomando totalmente en serio el trabajo que hacíamos. Antes de este evento específico, Gaga se había sentado junto a mí durante el performance en el MoMA y su presencia se había difundido en Twitter; miles de sus seguidores comenzaron a venir a la exposición. Esto cambió la estructura y la idea preconcebida del tipo de audiencias esperadas por los museos. Eran jóvenes, y creo que esto es crucial y muy positivo para el arte en general. Ahora estos jóvenes asisten a exposiciones de arte de performance, están investigando activamente mi obra, y por supuesto, han hecho donaciones al Instituto, que también se convertirá en un espacio abierto para ellos. Los nuevos públicos revitalizan las instituciones y constituyen un desafío para los artistas. Esta es la visión más amplia, la intención real de la campaña en Kickstarter: el dirigirse a audiencias diferentes y multitudinarias para transformar su enfoque hacia el arte.

Siempre tengo una agenda, hago cosas que no parecen muy claras en el primer momento pero que a la larga se unifican coherentemente. Estamos en el siglo XXI, tenemos que atravesar fronteras diferentes y debemos comprender lo que eso significa. ¡Qué interesantes son estos temas que involucran a la moda y a los medios de comunicación… ¡Qué plataformas tan asombrosas! ¿Sabes cuántos seguidores tiene Madonna en Facebook? ¡Noventa millones! Eso es, de nuevo, poder. Si puedes utilizar lo que ha quedado afuera (del mundo del arte) para decir algo relevante… ¡tienes que hacerlo! Necesitas acceder a estos canales y utilizar su poder social para crear interés. Estoy construyendo este Instituto y si puedo llegar a la gente para terminarlo… lo haré. Este será un espacio abierto para todos; para bailarines, músicos, científicos, artistas, actores… No estoy utilizando estas plataformas con propósitos personales. Lo estoy haciendo para beneficiar al Instituto.

Mi relación con la moda es relevante en términos de transmitir un mensaje a una multitud diferente. Si puedes utilizar la moda, si puedes utilizar el diseño, o la cultura pop para decir cosas importantes…pues ¡no interesa cuál de estos medios elijas! Todos estamos interconectados ahora, y esa conectividad genera plataformas más amplias para que tu obra se expanda. El uso de esas plataformas no altera mi trabajo. No estoy afectada por la vanidad; ¡no soy una estrella pop! Se trata de la misma Abramovic haciendo performances. Sólo tomé un receso para recaudar fondos para un Instituto que costará 19 millones de dólares. Ahora estoy buscando donaciones de grandes y famosos artistas visuales. Como Jasper Johns, por ejemplo. Una de sus pinturas cubrirá parte de los gastos de los que estamos hablando. Quiero que artistas consagrados y económicamente sólidos comprendan estos conceptos y vean si pueden ser lo suficientemente generosos como para donar obras suyas.

MJA: Cualquier idea romántica con relación a el performance o al arte, a sus fronteras, estrategias y/o definiciones pareciera haber desaparecido de su discurso. Lo que encuentro en su conversación es la idea del arte de el performance como una expresión siempre desafiante del ‘ establishment’ en tanto sitúa el cuerpo del artista en una posición central, con miras a redefinir y modificar conceptos basados en la identidad, el género, la distribución de poder, la política, la economía y la espiritualidad.

MA: Nuestra relación con el arte es romántica y eso es passé ”, anticuado… Ya no es más así. Y no se trata solo de el performance, sino del arte en general… Toda la idea del “toque” del artista, tan vital para muchos críticos de arte, ha sido removida. La concepción de lo que el arte o el artista deberían ser, y la noción de talento basada en la destreza técnica son erróneos, no pertenecen al presente. El arte tendría que relacionarse –y debe hacerlo– con un estado de libertad en cuanto a cómo lo percibimos, y a cómo lo manifestamos. Si la libertad no está relacionada con el arte, entonces somos esclavos del objeto y de su definición más superficial. Estaríamos viviendo en el pasado. Lo mismo sucede con el performance.

Hablemos sobre la idea de las re-performances … No tiene importancia si el artista “original” está “en” la obra si el contexto ha cambiado. La mayoría de las performances que han podido ser reactivadas no están estrictamente vinculadas a momentos históricos. El artista debe estar listo para desprenderse de su ego, permitiendo que otros artistas pasen por la misma experiencia. El problema no es el arte de performance; el problema reside en dónde se sitúa la idea de la singularidad y la propiedad.

Una cosa que uno tiene que reclamar realmente es su libertad como artista. Uno tiene que ser libre, trascender las fronteras…También tienes que aceptar tus imperfecciones y ser lo suficientemente vulnerable para mostrarlas al público…y ellos pueden proyectar lo que deseen. Tienes que ver cómo evoluciona la obra a lo largo de un período de tiempo relativamente extenso. A dónde te lleva. Un artista no puede ser juzgado por una sola obra o por una sola acción. Un artista es juzgado por años de trabajo. Puedes ser tan excéntrico como lo era Salvador Dalí. Hacía cosas realmente extrañas para su época. Escandalizó al mundo del arte, pero al final fue declarado el padre del surrealismo. ¡Era dueño de su libertad!

Tú no puedes trabajar para complacer al público o a los críticos. El resultado sería una repetición. Si hoy creara el mismo tipo de obra que produje en los años setenta, ¡todo el mundo estaría muy feliz! Pero yo estaría completamente muerta. La única cosa que un artista tiene que hacer es seguir su propia intuición, y eso es todo lo que estoy haciendo. No hago concesiones con mi trabajo… ¡Sigo adelante!

A los 67 años y tras 35 años de trabajo sólido, Abramovic ha logrado que museos, instituciones y galerías consideren relevante a el performance. Ella ha abierto la puerta para que una nueva generación de artistas de performance pueda reactivar las obras de otros artistas, pero también puedan hacerlo con su propio trabajo en un futuro.

MJA: Si hay algo increíblemente poderoso es su habilidad para mirar hacia el futuro. Si había alguna duda respecto al poder de su obra después del MoMA, es relevante revisar la retrospectiva presentada en el Pabellón de Arte Contemporáneo (PAC) de Milán (2012), curada por Eugenio Viola y titulada “The Abramovic Method” / Italian Works (El método Abramovic / Obras italianas).

MA: 8000 personas participaron. Tuve una asombrosa conexión con ellas y sé que funcionó. Escribieron numerosos mensajes describiendo de qué manera este método las había ayudado en sus propias vidas. De eso se trata todo… De hecho, encontré un sistema en el cual no es necesario que el artista (de performance) esté presente. El público observa al público, y el artista ha sido de hecho finalmente eliminado. He creado un sistema en movimiento perpetuo que funciona sin mí. Lo cual me trae de vuelta a lo que sucedió en el MoMA: mientras el performance estaba sucediendo, las personas en la fila hacían exactamente la misma “performance” mientras esperaban su turno. El público estaba siendo observado por el público, mientras que la obra The artist is present (La artista está presente) servía de plataforma para generar esta sincronicidad.

MJA: Hay un elemento que no quiero dejar fuera de esta conversación, puesto que está profundamente vinculado a la Institución: la tecnología…

MA: Después de la experiencia del MoMA, diseñamos un juego en el cual la persona podía sentarse virtualmente frente a mí y podíamos observarnos por el tiempo en que cada una pudiera permanecer sentada frente a la computadora. Cada martes, en tiempo real. La dinámica es idéntica a la de quienes fueron al museo: compras una entrada, esperas en la línea … Yo esperé en una fila varios días y perdí mi turno. Pero el número de visitantes y la cantidad de tiempo que se toman para experimentar la pieza son asombrosos.

El juego y su concepción están basados en el tiempo real. No se trata de una experiencia de ritmo acelerado, como podría esperarse de un juego virtual. A través de la tecnología, el tiempo puede ser experimentado, a fin de cuentas, al mismo paso en el que transcurre el performance.

También desarrollamos “juegos espirituales” para la campaña de Kickstarter, en los cuales se cuentan semillas de sésamo o granos de arroz. Sólo funciona entre las 6 am y las 7 am. Cuando entras al juego por Internet, no resulta más fácil; estos juegos virtuales requieren la misma cantidad de tiempo y exigen la misma concentración que te demandaría hacerlo aquí, conmigo. El público ha contado tres millones de semillas.

MJA: Me vino a la mente la asociación entre el concepto de Joseph Beuys de que “cada ser humano es un artista” y el Método Abramovic…

MA: Espera... pensemos en los contextos. La gente tiene diferentes contextos. Un hombre de negocios, por ejemplo, nunca se convertirá en un artista de performance, pero puede aplicar el método a su vida personal. Es el conocimiento que adquiere sobre el poder, la concentración, los límites, y su comprensión del tiempo asociada a la importancia de estar presente lo que puede beneficiarlo en su vida personal y laboral. Ese es el punto: que la gente extraiga lo mejor del método y enriquezca su vida.

El método funciona como un catalizador para el cambio, pero no se aproxima a la idea de Beuys. Todos somos artísticos por naturaleza, pero el objetivo del método es aplicar estas técnicas a la vida cotidiana, no transformar a las personas en artistas de performance.

MJA: Dejando de lado el Método, siento que es pertinente preguntarle cómo concibe la interacción/colaboración del Instituto con PERFOMA , la Bienal de Performance de Nueva York.

MA: El Instituto es algo completamente diferente. Lo que estoy tratando de crear es un “spa cultural”. Es algo de naturaleza muy diferente. No es solamente sobre el arte de performance. Hay tantos otros niveles en este proyecto. Me estoy enfocando en las “formas inmateriales del arte visual,” pero también estoy muy interesada en la danza, el teatro, la ópera y la música. Todas estas disciplinas que pueden servir de base a obras de larga duración. Hay artistas creando piezas musicales extensas. ¡La larga duración no es algo que yo haya inventado! Pero no hay ningún otro sitio en el mundo que pudiera albergar esta clase de proyectos. El Instituto comisionará obras a varios artistas cada año, y quiero estar segura de que cada propuesta no sólo tenga el contexto, el espacio y la audiencia adecuados, sino también una documentación y un método de archivo apropiados…

Es refrescante escuchar la historia de Marina Abramovic y sentir la energía que define en gran medida el espíritu que atraviesa el arte del performance y a los artistas de performance verdaderamente buenos: indefinible, desafiante, libre, inmaterial, pero siempre presente.