COLECCIONISMO

Tanya C. de Brillembourg
El crecimiento y la consideración creciente del arte latinoamericano mucho le debe al coleccionismo. Gracias a los coleccionistas que se han especializado en reunir obras de artistas latinoamericanos contemporáneos, el mercado de arte se está desarrollando con gran empuje y celeridad.
Aquí­, el testimonio directo de una de estos coleccionistas.
COLECCIONISMO

El crecimiento y la consideración creciente del arte latinoamericano mucho le debe al coleccionismo. Gracias a los coleccionistas que se han especializado en reunir obras de artistas latinoamericanos contemporáneos, el mercado de arte se está desarrollando con gran empuje y celeridad.

Por todo el continente hallamos coleccionistas, por lo general jóvenes y de mediana edad que centran sus interés en los artistas de América Latina. Es, probablemente una cuestión de idiosincracia, que halla en ellos una manifestación de identidades compartidas. Es como si se sintieran reflejados y expresados por esos artistas, considerados astillas de un mismo palo, con creencias, sí­mbolos y percepciones compartidas.

Para los creadores constituye un verdadero estí­mulo, al saberse reconocidos por un público propio. Como este coleccionismo se extiende cada dí­a más, da lugar a un crecimiento acelerado del mercado de arte latinoamericano.
Aquí­, el testimonio directo de uno de estos coleccionistas.

¿Qué lo motiva a Ud. a coleccionar arte latinoamericano?

No creo haber tenido una motivación especial para coleccionar arte latinoamericano. De hecho, colecciono también arte norteamericano y arte europeo. Pienso que el arte no debe estar encasillado en regiones, sino que debe ser visto como un lenguaje universal, como una expresión de ideas y sentimientos que no tienen fronteras. Es la impronta creativa de una época, de un momento histórico, que se manifiesta a través de una gran pluralidad de formas, tendencias y estilos. Lo que sí­ he tenido es la convicción de que el arte latinoamericano comunica con mucha fuerza lo que somos como región. Es la vivencia misma de nuestra cultura, llena de pasión, emoción y color muy nuestros.

¿Bajo qué criterio armó su colección?

El criterio que me ha guiado ha sido el de obtener las piezas más representativas de cada artista y aquéllas que expresaran mejor lo que cada uno de ellos ha querido decir con su trabajo plástico. Algunas veces, en un principio, no han sido sus cualidades artí­sticas las que me han inclinado a adquirirlas, sino el establecimiento con ellas de una suerte de conexión intuitiva: el haber sentido que me hayan llegado muy cerca, tocado muy dentro.