REVIEWS - ALFREDO RAMÍREZ, ALEXANDRA MEIJER-WERNER, NAN GONZÁLEZ, ANA MARÍA YANES

Contemporary Art Museum, Caracas
By Carreño, Freddy
REVIEWS - ALFREDO RAMÍREZ, ALEXANDRA MEIJER-WERNER, NAN GONZÁLEZ, ANA MARÍA YANES
El Museo de Arte Contemporáneo —hasta hace poco tiempo de Caracas— inauguró recientemente las exposiciones de Alfredo Ramí­rez, Alexandra Meijer-Werner, Nan González y Ana Marí­a Yanes. Interesantes todas en tanto que enunciados significantes construidos desde la multiplicidad de realidades que configuran el mundo.
En la obra de Alfredo Ramí­rez de los últimos quince años, aproximadamente, el cuerpo humano constituye el tema central. Fin que se traduce en una propuesta completamente distanciada de la concepción tradicional de representación, en voluntad transfiguradora de ese cuerpo como objeto de estudio, Luz quí­mica-reconstrucción, 1990; Registro, 1994-97. Revisión analí­tica del organismo creado a "imagen y semejanza de Dios" que ha devenido en artefacto electromecánico, máquina que se comprende como tal sólo a partir del "hacer" de sus componentes, Laboratorio de sueños, 1991; con lo cual, la visión integradora que de siempre el ser humano ha tenido de sí­ mismo se deshace en fragmentos. Ese cuerpo es, en las manos de Ramí­rez, recurso para la exploración, argumento para la reinvención de teorí­as y la definición de nuevas nociones que den cuenta de su sin igual diseño, de su elaborada complejidad. En esencia, se trata de un instrumento preciso articulado por componentes que llegan a ser reemplazables. Una comprensión del ser que lo deslastra de la referencia modelada por las creencias religiosas y lo reubica en el espacio de la percepción estética-cibernética. Así­, desde la perspectiva del artista su destino se anuncia signado por la hibridación hombre-máquina, ser artefacto, Beso automático, 1998. Mecanos que son en parte humanos, y que se revelan en una extraña e inquietante belleza.
Las propuestas, Panorama, de Alfredo Ramí­rez y Luz sobre Luz de Alexandra Meijer-Werner, vinculadas por el curador, Félix Suazo, a la noción "vasos comunicantes", permiten como discurso visual múltiples lecturas. Entre ellas es posible descubrir relaciones variadas, pero ciertamente prima por encima de cualquier otra la dada por la vida; no obstante, la mirada de Meijer señala hacia una interpretación diferenciada, si se quiere, de la de Ramí­rez, aunque complementaria a ella. La suya refiere a la dimensión vital de la existencia como un proceso continuado de transformaciones, materia cambiante y fugaz que permanece en la energí­a. Para Meijer el ser humano avanza en un accionar incesante, Quroboros IV, 2000; Telar invisible, 2000; Osmosis, 2001; experiencia vital, flanqueada por el amor y el odio, la armoní­a y la violencia extrema, fuerzas que fluyen desde el inicio del tiempo y que lo continuarán haciendo por la eternidad.
Los Videos Creativos de Nan González agrupados en tres series, Conexiones, Exploraciones y Naturaleza, muestran en su variedad de temáticas el interés de la artista por descubrir y valorar la belleza del mundo que nos rodea, presente hasta en los más simples de sus componentes. Adentro afuera, 2002; Espí­ritus de la naturaleza, 2003, Autotránsito, 2003; Ashivini, 2006; son imágenes plenas de contenido, formas de gran belleza que interpretan con creatividad y agudeza el escenario del mundo y sus actuantes.
La noción del mundo como un organismo vivo, activo, dinámico, por tanto, en tensión, se conforma, de cierto modo, en concepto común a las propuestas de Meijer y González, idea que también se expresa, suerte de paradoja, en las imágenes fijas de la serie fotográfica Planeta Latente realizada por Ana Marí­a Yanes. Estas, a pesar de su estaticismo, registran en las morfologí­as presentadas —la Gran Sabana, Puerto Ordaz y los Médanos de Coro, entre otras— la palpitante energí­a de este mundo singular.
Con estas exposiciones el director del MAC pareciera confirmar su voluntad de velar por el perfil del museo, mutilado en su denominación original, despojado de su referencia contextual que enorgullecí­a a los caraqueños, y cercado en su autonomí­a por la modificación del estatuto jurí­dico de las instituciones museí­sticas dependientes del estado.