"ATRAVESANDO EL VILCANOTA" – UNA MIRADA SOBRE EL SINCRETISMO PICTÓRICO

La galería Vigil Gonzales de Perú presenta, en su OVR (Online Viewing Room), una muestra bi-personal de Serlián Barreto y Ernesto Gutiérrez Moya. Se trata de la primera de una serie de exhibiciones que ponen foco en la producción de artistas y curadores basados en Miami. 

"ATRAVESANDO EL VILCANOTA" – UNA MIRADA SOBRE EL SINCRETISMO PICTÓRICO

Esta exhibición es, ante todo, una mirada sobre una nueva perspectiva pictórica. Tanto Ernesto Gutiérrez Moya (La Habana, 1995) como Serlián Barreto (La Habana, 1997) se formaron en la emblemática Escuela Nacional de Bellas Artes San Alejandro, en Cuba. La serie de pinturas exhibidas en Vigil Gonzales pone en evidencia las influencias cruzadas que residen en el imaginario visual de una nueva generación. Una invitación a contemplar un destello de la pintura que se está cocinando en el continente americano del siglo XXI, donde prolifera el multiculturalismo y el diálogo con un imaginario visual universal.

 

Texto curatorial escrito por Tania Hernández (Historiadora del arte, Universidad de la Habana):

A la luz de un mapa social donde convergen estilos de convivencia, culturas y disímiles escenario artísticos, florecen prácticas de creación simbólica que siguen apostando por la pintura como medio de transmisión de ideas. Cuando de arte se trata es casi siempre un lienzo la imagen que por reflejo nuestra mente ubica. A través de los siglos se han superpuesto las imágenes, distorsionado las formas, perdido las figuras, se ha congelado el movimiento, plasmado los sueños, se ha regresado a la naturaleza y desvanecido los conceptos. Disímiles y escabrosos han sido los caminos por los que ha transitado la pintura, un medio artístico ancestral, universalmente conocido por todos y que a pesar del desarrollo tecnológico, sigue siendo protagónica en la escena artística, para bien o para mal, con amantes o detractores, pero vigente y en constante evolución.

Serlián Barreto y Ernesto Gutiérrez Moya, ambos de origen cubano y establecidos actualmente en Miami, nos sorprenden con atractivas y caprichosas composiciones. Profesan un profundo amor por la pintura considerándola parte intrínseca de su ser y de su vida cotidiana. Recopilan en su mente escenas que son luego traducidas en el lienzo a través del paisaje. Sus colores, escenas y temas, por momentos rememoran a artistas ya conocidos pero es indudable su sello personal y la maestría de sus composiciones. Comparten el gusto por el color, así como su interés por recrear perturbadoras escenas solitarias que nos invaden con miles incógnitas y de un intenso deseo por descifrarlas del que no podemos escapar.

Serlián Barreto se trasladó a vivir a Estados Unidos en el año 2019. Desde su llegada le causó un fuerte impacto el acercamiento a importantes obras de arte que, en sus años de estudiante había conocido sólo a través de libros, convirtiéndose en fuentes de inspiración del trabajo que está desarrollando. Es evidente en su obra la conexión con grandes maestros de la pintura como Henri Matisse o David Hockney, este último ya no sólo por las soluciones formales y estéticas sino por los temas que selecciona. Simbólico y metafórico, Serlián recrea tenebrosas y atemporales escenas protagonizadas por una soledad y quietud desconcertantes; paisajes de ficción que remiten a las más macabras leyendas de un mundo olvidado. Sus lienzos impactan por la fuerza de grandes planos de color, pero lo mas desconcertante son sus misteriosas figuras y la asociación de elementos que establece. Espantapájaros, cactus, referencias a obras de arte de diferentes culturas, flores y animales de miradas desafiantes en medio de un paisaje desolado, donde se enarbola la teatralidad de la composición dando paso a un hermético mundo subjetivo.

Ernesto Gutiérrez Moya por su parte gusta de romper límites, desarrollando composiciones que se mueven en la frontera entre lo figurativo y lo abstracto con un alto protagonismo del dibujo. Moya introduce al espectador en la intimidad de su mundo interior, en el que a pesar de todo el colorido, tiene un aura sombría y lúgubre. Moya indaga en los procesos de mixtura a partir del entrecruzamiento de técnicas que utiliza para la confección de sus piezas. Interesado en las posibilidades que brindan los diferentes soportes gusta de liberar todas las ideas en un mismo soporte, como él mismo refiere “el no tener miedo a tapar, raspar, cubrir o volver a realizar algo del cuadro que nos gustaba como quedó me dio la posibilidad de disfrutar más la obra. El plasmar todo el proceso en el lienzo, ver todo los cambios y disfrutarse el resultado no tiene comparación. Es una especie de collage en cuanto imagen y color que al final se unifican”. Esta mezcla de elementos es el encanto que atrapa al espectador que intenta apropiarse de sus enigmáticos paisajes que encierran una historia encriptada.

Como bien se puede apreciar estos creadores sean cuales sean sus preceptos estéticos, no se regodean en cenáculos exclusivistas ni se resignan a clasificaciones. Más bien parecen ávidos por verificar la inevitable puesta al día del universo visual de sus propuestas al acceder al concierto artístico internacional. Es notable la organicidad y la fluidez de la composición en ambas propuestas, invitando al espectador a unir en su mente, ya desde lo abstracto, ya desde la selección de elementos, piezas de un rompecabezas que parecieran no tener relación pero que al juntarlos resulta clara la respuesta a esta caprichosa mezcla de imágenes y trazos

 

Hasta el 4 de mayo

VIGIL GONZALES OVR