Entrevista a Marcelo Narbona

De Colecciones y Coleccionistas
By Bello, Milagros M.
Entrevista a Marcelo Narbona
 

Marcelo Narbona, empresario panameño, arquitecto de profesión, de prolí­fica producción profesional en planificación urbana, ha recibido premios y galardones de arquitectura en su paí­s y en el exterior.
Nos habla de su pasión coleccionista, de sus comienzos, sus preferencias, su modo de coleccionar arte latinoamericano. Su colección reúne obras de artistas latinoamericanos contemporáneos, maestros y consagrados, tales como Armando Morales, Guillermo Kuitca, José Beida, Francisco Toledo, Julio Larraz y Brooke Alfaro, quienes ya han inscrito su nombre en el arte actual de las Américas.

Milagros Bello : ¿Qué ha decidido Ud. coleccionar? ¿Por qué?
Marcelo Narbona : Colecciono arte contemporáneo latinoamericano, principalmente de finales del siglo XX, del perí­odo1975-2000.

MB: ¿En qué año inició su colección? ¿Dónde? ¿Cómo?
MN: La inicio en 1962, más como una pasión que como una realidad. Al terminar un master en la Universidad de Pensilvania fui a presentar un informe final en Washington, D.C. Visité la National Gallery of Art y quedé tan maravillado que compré cuatro reproducciones artí­sticas de Romney, Fragonard y Renoir, que colgué en mi casa al regresar a Panamá. Este fue mi primer paso. Aún las conservo, luego de 40 años.
En mis años de estudiante de arquitectura conocí­ al consagrado pintor panameño Guillermo Trujillo, quien viví­a en un apartamento frente al mí­o. Desde ese entonces ya admiraba su obra. Pasados los años, para 1964, habiendo regresado y ya trabajando, ahorré para comprarle un dibujo. Lo llamé para realizar la compra. Guillermo, con ejemplar amplitud, me contestó: "Marcelo, mañana inaugura en Panarte (Museo de Arte Contemporáneo de Panamá) el joven artista argentino Juan Carlos Marcos, con una excelente obra, cómprale una. Yo siempre estaré en Panamá. Luego podrás comprar mi obra". Al dí­a siguiente visité la exposición en Panarte, y compré un óleo abstracto de puntillismo admirable titulado "Relaciones imaginarias" (1963), de Juan Carlos Marcos. Es con Juan Carlos Marcos con quien doy paso a mi colección. La segunda obra fue un dibujo del panameño Ciro Oduber titulado "La Última Cena". La primera obra de un artista consagrado fue un dibujo a plumilla de Guillermo Trujillo.

MB: ¿Quiénes fueron sus primeros motivadores?
MN: Luego de la chispa encendida por Trujillo, fueron los hoy maestros panameños Alfredo Sinclair, Manuel Chong Neto, Antonio Alvarado, Mario Calvit, Alberto Dutary, Julio Zachrisson, entre otros, quienes se convirtieron en verdaderos amigos. En esa época no habí­a galerí­as, las obras se las comprabas directamente a los artistas. Esto nos permití­a conocernos.
Otra motivadora fue la galerista Carmen Alemán, quien a inicios de los ochenta abre su galerí­a Grupo ArteConsult y expone a los latinoamericanos; entre ellos, Fernando de Szyszlo, Pedro Alcántara, Armando Morales, José Luis Cuevas, Luis Caballero. A ella le compré obras, entre ellas una excelente acuarela de Francisco Toledo llamada "A cuestas".
MB: ¿Qué anécdotas como coleccionista le vienen a la mente? Relátenos una bien importante para su vida de coleccionista.
MN: Una anécdota importante fue al momento de la invasión de los Estados Unidos a Panamá, en diciembre de 1989, para rescatar al paí­s de las manos de Noriega. Tení­a en exhibición 64 obras en una sucursal del Banco General; en los saqueos se las robaron TODAS. Cuando vi que los norteamericanos cambiaban las armas de los panameños por dólares, inicié una fuerte campaña para cambiar mis obras por dinero. Pude recuperar 46 de las 64 obras. Una irrecuperable fue "Villac Umu" (Serie Mesa Ritual,1986) de Fernando de Szyzslo.
Lo más impactante se dio siguiendo una de las pistas: fui a un área pobre de la ciudad, formada por casas "brujas" o improvisadas; iba acompañado por un funcionario público, del municipio de ese sector, y detrás de mí­ vení­a un vehí­culo del ejército de los Estados Unidos. Era un jeep muy ancho. Iban dos soldados norteamericanos y dos policí­as panameños; éste era el sistema para poder, legalmente, entrar a una casa y ver si tení­an alguna obra. Yo iba adelante y el jeep me seguí­a. Llegué a una quebrada con un puente de madera muy estrecho y maltrecho; disminuí­ la velocidad y lo pasé con dificultad. A mi lado izquierdo, en una calle que llegaba a la mí­a, antes de cruzar el puente, se habí­a detenido un automóvil chico, color rojo. Una vez que pasé el puente, me detuve y miré por el retrovisor para ver si el jeep militar, siendo tan ancho y pesado, podí­a pasarlo; el chofer del jeep se detuvo también, frente al puente, para evaluar si pasaba. En ese instante escuché dos disparos que salí­an del auto rojo y vi a los dos soldados americanos saltar como expulsados por asientos tipo avión y a los dos panameños igual. Se inició una batalla campal. Capturaron a dos de los tres ocupantes del carro rojo, otro se escapó. Observé la vestimenta de uno de ellos: tení­a una camiseta a rayas verdes y azules. Regresé a la casa y justo en ese momento pasaban por televisión el suceso. Tení­an en pantalla a los dos individuos atrapados. al de la camiseta a rayas le preguntan: ¿Cuál es su profesión u oficio? Él contesta: "Ladrón y asesino". Esa fue la última vez que fui a recuperar una obra.

MB: ¿Cuáles son sus obras preferidas en la colección?
MN: Las obras de una colección llegan a ser como parientes, miembros de una misma familia. Tengo afinidad con las obras, más que por su valor comercial por las circunstancias del encuentro. Por ejemplo, "Relaciones imaginarias" (1963), mi primer óleo de Juan Carlos Marcos; "La Geisha" de Alfredo Sinclair; "El perro aullador" (1982) de Elmar Rojas.

MB: ¿Le interesa conocer al artista?
MN: He conocido a la gran mayorí­a de los artistas que forman mi colección. Cuando conozco al autor, la obra para mí­ cobra vida. Cada vez que veo una obra automáticamente aparece en mi mente la personalidad del artista.
MB: ¿Cómo compra? ¿Cómo realiza la selección de lo que compra?
MN: Al inicio compraba por mi propia elección o gusto. Iba a una exhibición de artistas jóvenes donde nadie les habí­a comprado, evaluaba técnica, calidad y futuro de las obras. Compraba a los que consideraba los mejores. Era una forma de incentivarlos, pues otros interesados decí­an: "Si Marcelo les compró yo también". De esos artistas muchos hoy son muy cotizados. Cuando mi colección ganó importancia me sentí­ en la obligación de perfeccionarla. Mi "ojo" no era suficiente. Recurrí­ a expertos. No comprarí­a artistas jóvenes a menos que tuvieran "un pie dentro" de alguna galerí­a. Sus dueños hacen el trabajo de investigación sobre los futuros talentos.

MB: ¿Cómo es su experiencia de coleccionista con las ferias?
MN: Carmen Alemán me motivó a asistir a las subastas. Asistí­ a Sotheby's y Christie's, desde sus inicios, durante 18 años. En los tres últimos años he dejado de asistir a esas subastas. Sus polí­ticas han cambiado. No se presentan las oportunidades de antes ni subastan obras de artistas nuevos.
En las ferias, busco talentos emergentes; al llegar hago un recorrido preliminar y anoto aquellas galerí­as que presentan artistas latinoamericanos que me llamaron la atención. Regreso a estas galerí­as y estudio el currí­culum, la técnica, la calidad, la propuesta.
Las ferias de arte me permiten encontrar artistas nuevos. Voy anualmente a la feria de arte de Miami. También asisto a la subasta de Gary Nader.

MB: ¿Cómo es su experiencia con los galeristas?
MN: Hace unos quince años conocí­ a Jacobo Karpio, un galerista "gitano" que llegaba con un rollo de cuadros bajo el brazo, con obras de artistas sudamericanos que no tení­a idea de dónde los sacaba pero que eran excelentes. En efecto, lo eran. Entre ellos: Guillermo Kuitca, Fabián Marcaccio, Luis Wells, Guillermo Conte, Juan José Cambre, Daniel Scheimberg. Jacobo manejó luego artistas de Costa Rica: Leonel González, Joaquí­n Rodrí­guez del Paso, Manuel Zumbado, Priscilla Monge. De los cubanos, Carlos Quintana me impresionó muchí­simo. Karpio, ahora establecido como galerista en Costa Rica, ha tenido importante influencia en el desarrollo de la colección. Actualmente compro artistas jóvenes que exhiben las galerí­as. Les compro a galeristas y galerí­as de América Latina y Estados Unidos, tales como José Martí­nez Cañas, de Elite Fine Art en Miami; a Thomas Cohn, de la galerí­a de San Pablo; a Galerí­a Ramis Barquet, de Monterrey, Nueva York; Carmen Alemán, del Grupo ArteConsult, en Panamá; Galerí­a Ángel Romero, de Madrid; Jacobo Carpio, de Costa Rica; recientemente compro a Ramón Cernuda, de Cernuda Art, en Miami.
MB: Como coleccionista usted presta sus obras a instituciones en Panamá. ¿Puede usted hablarnos de esta experiencia?
MN: Al tener un número importante de obras, no tuve más espacio para colgarlas. Las guardaba en un cuarto. Pero el arte es para admirarlo, no para archivarlo. Quise encontrar una alternativa. Pensé en un museo, pero al analizar los esfuerzos para subsistir que desde hace 20 años realiza el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá (Panarte) lo descarté. La alternativa era encontrar un sitio semipúblico donde la gente pudiera disfrutar las obras. Lo encontré en la casa matriz del Banco General. Al inicio expuse cincuenta obras, luego seguimos con las sucursales. Fue la manera de exhibir la colección y expandir el conocimiento del arte latinoamericano. La colección se encuentra distribuida en varios sitios de la ciudad: en la Biblioteca Nacional, bancos, y en las nuevas oficinas de FETV-canal 5, un canal de televisión panameño. El impacto es impresionante. Se promueve el arte en una ciudad que no cuenta con un museo nacional para este tipo de obras.

MB: ¿No cree usted que esto es comercializar su obra?
MN: Mi interés es promover el arte y estimular a nuevos coleccionistas o compradores de arte en un medio aún poco interesado. Mi lema es: "el fin si justifica los medios". Me interesa que quien ve mi colección me imite, ya sea por considerarla una gran idea, por satisfacción o por envidia. Lo importante es motivar y difundir cultura.

MB: ¿A qué artistas jóvenes prefiere?
MN: Entre otros, el joven costarricense Federico Herrero. Con sólo 23 años acaba de ganar el premio al artista joven en la pasada Bienal de Venecia; Andrea Carreño, chilena, hija del gran artista Mario Carreño con una obra de excelente factura; el joven panameño Braulio Matos.

MB: ¿Qué es para usted el arte?
MN: El arte es para mí­ el medio de llenarme el espí­ritu. Puede ser tan suave como para darte paz o tan impactante como para estremecerte. Es apasionante descubrir las sensaciones que te producen las obras.