Entrevista a Tanya Brillembourg

De Colecciones y Coleccionistas
By Bello, Milagros M.
Entrevista a Tanya Brillembourg
 

Éstas se asientan majestuosas en los jardines y coexisten en un amplio horizonte de diálogos estéticos con obras de Joan Miró, Alexander Archipenko, Ossip Zadkine, Alexander Calder, Henry Moore, Baltasar Lobo, Chadwick.
Domina en su puntual pasión una visión multidisciplinaria del acto creativo que la lleva a tener igualmente a Picasso, a Mondrian, a Chagall, como estandartes del gran arte, que es también la gran herencia de la humanidad.
Con discreción y sencillez, esta mujer de grandes empresas contesta sobre lo que ha sido uno de sus grandes logros: el arte.

M. Bello: ¿Cómo iniciaste tu colección? ¿En qué momento?
T. Brillembourg: Comienzo a coleccionar arte venezolano en los años 70. A principios de los 80, me intereso por el arte latinoamericano. En ese momento inicio una búsqueda más amplia de obras y entro en contacto con las grandes piezas latinoamericanas. Mi interés por el arte se vuelve más serio. Empiezo a ir a las subastas de Sotheby´s y de Christie´s. Me dedico de lleno a descubrir el arte.

¿Qué te motivó a coleccionar? ¿A acercarte al arte?
Creo que, en primer lugar, fue el ver y el aprender a mirar las obras. Uno mira normalmente en forma muy superficial. Con la práctica aprendí­ a mirar más allá, a adentrarme más en la obra. Desarrollé un amor por lo bello, por lo estético. Al mismo tiempo, me preguntaba por qué y cómo un artista nace y sorprende con su genio, con su talento, con su obra tan diferente. Entendí­ que la obra de arte es una ví­a directa hacia el alma del hombre...

¿Cómo describes tu pasión de coleccionista? Háblame sobre esto.
No puedo decir que nací­ con el arte. El aprendizaje lo he hecho por mí­ misma. Pero puedo afirmar que cuando siento una fuerte atracción por una obra, ésta me quita el sueño. Cuando esto sucede, es porque me identifico con ella y creo una comunicación. Una vez que he adquirido la obra, viene otro momento, que es la convivencia con la pieza; empiezo a conocerla, a descubrir sus rasgos, sus secretos... Es un proceso donde la obra pasa a formar parte de tu vivir diario. Está en tu vida no como un objeto, sino como algo vivo y con significado. Cada obra es única, y en ese sentido, conocerla es un desafí­o. No se trata de colectar cuadros, esculturas, piezas, por tenerlas; es dialogar con cada una de ellas y mantenerlas como un grupo vivo en ti. Yo no me desapego de las obras cuando las compro, todo lo contrario, cada dí­a que pasa ellas adquieren un carácter mas enriquecedor, cada dí­a capto en ellas otra caracterí­stica, otro sí­mbolo... Ser coleccionista no es una situación fuera de ti, es un fenómeno interior, una actividad del espí­ritu, donde entras en la dimensión de la creación, tan subjetiva y tan particular.

¿Cómo compras? ¿Dónde? ¿A quién?
No compro porque la obra sea rentable, para luego venderla o porque me produzca beneficios económicos. Adquiero una obra porque ésta de alguna manera me llega. No significa que no me informe sobre su importancia o sus logros, aspectos que son relevantes. Pero es un proceso más intuitivo que racional, donde lo que importa es la relación que estableces con la obra. Compro más en galerí­as que en ferias; compro en galerí­as de Nueva York, Parí­s, Madrid y Miami. Aunque haya adquirido obras importantes en ferias y subastas, prefiero el trato en la galerí­a, donde puedes ver la obra varias veces. Las ferias son rápidas, no puedes volver a ver la obra como quieres. Aunque, si una obra me impacta, no lo pienso mucho y la compro. No me limito a una sola ví­a para coleccionar arte. Y pasan cosas inexplicables. A veces hay obras que no están en exhibición, pero tú las presientes y las buscas, sabiendo que existen. Asombrosamente las encuentras. Descubres que has desarrollado una especie de "olfato" para contactarlas. Así­ he encontrado diversas piezas. Algo que no dejo de lado es la personalidad del artista, su vida, el porqué hizo lo que hizo, lo que lo llevó al arte. Saber esto es vital. La obra nunca está desligada de su creador o de su momento.

Veo que en tu colección hay una variedad de tendencias.
Tengo una colección de varios niveles. Me inicié con el Arte Latinoamericano, del cual tengo una gran mayorí­a de obras. Resalto entre ellas los numerosos trabajos de Wifredo Lam, uno de los artistas con quien inicié la colección. Están también, entre otros, Roberto Matta, Emilio Pettoruti, Rufino Tamayo, Amelia Peláez, Fernando Botero, de perí­odos importantes. Son obras que corresponden a mi interés por lo que hemos producido en nuestro continente, en diferentes épocas y tendencias.
He tratado de cubrir momentos y artistas de diferentes perí­odos del Arte Latinoamericano. Crear un hilo que nos permita tener una visión de lo que somos.
Al mismo tiempo, me dedico a coleccionar Arte Prehispánico.
He logrado encontrar importantes piezas de Cerámica Precolombina. También está mi pasión por la escultura, que bien ya conoces, la cual incluye piezas internacionales y latinoamericanas.
Tengo escultura europea: piezas de Archipenko, Sadkine, Miró, Moore, Chadwick, Lipchitz, Baltasar Lobo y Cristóbal Toral, entre otros. Escultura latinoamericana: Agustí­n Cárdenas, Edgard Negret, Francisco Zúñiga, Wifredo Lam, Darí­o Morales, entre otros.

¿Por qué la diversidad?
El arte no tiene fronteras. Para mí­, el arte europeo y el norteamericano también son importantes. El mundo globalizado es una realidad, no desde ahora, en que se lo ha definido. De miles de maneras, el arte se ha relacionado, las diferentes tendencias han influido unas sobre otras. Ni en el pasado ni ahora podemos dividir tan tajantemente lo que sucedió o sucede. Los artistas no están ni han estado desconectados entre sí­. Mi posición es siempre estar abierta a posibilidades.

¿Preferencias?
Ocupan lugar de honor las obras de Wifredo Lam. La pintura "Pájaros liberados" ("Liberated Birds", de Rufino Tamayo. "Figura bajo un uvero"("Figure under a Grape Vine") de Armando Reverón. Y en mi pasión por la escultura, te destaco la impactante pieza del mexicano Francisco Zúñiga, "Tres mujeres caminando" ("Three Walking Women") con figuras de tamaño natural, la cual fue Primer Premio de Escultura Figurativa en Japón.

¿Se han exhibido tus obras en museos?
Las obras de Wifredo Lam están casi siempre en exposiciones internacionales. Está una obra de Roberto Matta de 1943, que participa en la exposición "Matta en América", del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago, que ahora abre en el Museo de Arte de Miami. "Desnudo roto", de Cristóbal Toral, estuvo dos años en museos de Latinoamérica. "Los amantes", del español Oscar Domí­nguez, acaba de regresar de la exposición retrospectiva del artista organizada por la Fundación Telefónica de Madrid.
"Figura bajo un uvero" ("Figure under a Grape Vine"), de Armando Reverón, ha estado en numerosas exposiciones, entre ellas una en el Centro de Arte Reina Sofí­a, en España.

Como coleccionista, ¿qué anécdotas te vienen a la mente?
¡Son tantas! Pero recuerdo una muy particular. En Sevilla, en un anticuario, adquirí­ un cuadro poco reconocido para el momento. Lo compré más bien por razones de gusto. Ni siquiera sabí­a si tení­a un gran valor económico. La composición era impresionante. Me pareció extraña, poco vista. Luego, al cabo del tiempo, constaté la altura que habí­a alcanzado el artista. Era Cristóbal Toral. Fue un descubrimiento.
Así­ también compre un "Tótem" de Wifredo Lam. El cuadro estaba en el suelo, sin montar. Casi abandonado. Lo adquirí­. Cuando clasificaron la obra de Lam, éste sólo habí­a hecho cuatro o cinco cuadros de este tema y formato. El cuadro jerarquizó como uno de los más importantes de esa producción, casi único. El fenómeno de coleccionar arte significa, muchas veces, entrar en terrenos llenos de sorpresas. La obra "Figura bajo un uvero", de Reverón, que significa mucho para mí­, tiene una historia familiar. Estaba siendo subastada en Nueva York, mi marido no quiso comprarla. Aunque yo no estaba en la ciudad en ese momento, la obra me parecí­a excelente, así­ que insistí­ y la adquirí­. Hoy dí­a, es uno de los cuadros más importantes de la Época Azul del artista.

¿Cuáles son tus planes actuales como coleccionista?
Aunque me apasiono por los grandes maestros latinoamericanos, tengo un gran interés en los artistas contemporáneos, en especial, los iberoamericanos de las últimas décadas del siglo XX. Descubro en ellos una dirección diferente en la manera de plantearse la figuración y la abstracción. Me parece que se está dando un nuevo fenómeno, que actualmente estoy explorando...

¿Qué te parece el medio artí­stico de Miami?
Miami es, hoy dí­a, la capital latinoamericana. Hay magní­ficos museos dedicados con empeño a crear conciencia sobre el arte latinoamericano y haciendo un gran esfuerzo por hacerse reconocer como museos importantes, al igual que los de Nueva York; pero, como siempre, es cuestión de tiempo, de paciencia y mucho tesón. Hay mucha gente valiosa en Miami, que desea hacer de la ciudad un gran centro artí­stico. Acabo de ver dos exposiciones importantes: Vito Aconcci, en el Museo de Arte de Miami (MAM) y Roy Lichtenstein, en el Museo de Arte Contemporáneo (MoCA). Cada dí­a hay más demanda de arte y el público que visita las galerí­as aumenta. Hay dos nuevos grupos de galerí­as que presentan nuevas tendencias: uno en el Distrito de Diseño y el otro cerca del MoCA. Están las conocidas galerí­as de Coral Gables con sus interesantes inauguraciones en el "gallery night", que reúne a tanto público los primeros viernes de mes. Se están mudando a Miami nuevos artistas, nuevos talentos, que enriquecen el medio. Miami está ante un momento de cambio y de crecimiento.