CARLOS FRANK

México
CARLOS FRANK
Un rectángulo, acentuado en blanco ciego, entreteje sus propios lí­mites mediante colores disonantes y dramáticos que se logran contemplar como un documento sincero y preocupante. Esa ventana reticular de una urbe actual a punto de explotar se llama Ciudad Ciega.
Vista la obra con detalle, son gruesas capas de color, armónicamente distorsionadas, mediante la impronta de sus relieves y manchas expansivas. Esta ciudad imaginaria contiene ruido blanco, cielos grises deslavados, espacios saturados en su neutralidad y el flujo de individuos invisibles que se desplazan por ella dejando estelas de energí­a. Los ejes de la urbe son, entonces, entrecruces de historias: fusión de realidades anónimas que viven azarosamente dentro de un sistema controlado y abstracto.
Las ciudades son la obsesión de Carlos Frank. Absorbe ambientes para traducirlos en imágenes a partir de vistas aéreas. Con carácter conceptual, compone historias a través de la semántica del color y enfrenta la problemática social y geográfica de su entorno: sobrepoblación, grandes extensiones de concreto, mí­nimas áreas fértiles y lugares habitables desangelados. En su obra los códigos abstractos se interpretan como infinitas posibilidades de ser y estar, en un tiempo y espacio consciente y vivo, a través de la propuesta dimensional de su lectura. La pintura de Frank es, de corte informalista, libre e intuitiva; se percibe en el manejo del color y en la solución matérica de las piezas. No son mapas puramente topográficos, pues los combina con estados de ánimo y sensaciones humanas. Angélica Santillana C.