Ricardo Pickenhayn

La Vitalidad de una Herencia
By Fèvre, Fermín
Ricardo Pickenhayn
La herencia plástica de Joaquí­n Torres Garcí­a (l874-l949) es tan poderosa que se sigue desarrollando en ambas márgenes del Rí­o de la Plata. Su universalismo constructivo adquiere así­ renovadas interpretaciones que van planteando nuevas propuestas basadas en su pensamiento estético.
Es el caso de Ricardo Pickenhayn Mazzoni (n. l960) que por medio de la pintura, la escultura, la cerámica y el mural ha creado una vasta obra que actualiza desde una renovada actitud creativa las viejas enseñanzas del maestro uruguayo.
Instalado en un taller que comparte con su esposa, la artista Nicole Vanderhoeght en la campiña de San Carlos, vecina a Punta del Este, desarrolla allí­ su obra, realiza una amplia acción docente y pone en marcha sus diferentes iniciativas. La herencia de Torres queda así­ asegurada siguiendo la lí­nea de sus grandes discí­pulos, Alpuy, Matto, Gurvich, Horacio y Augusto Torres, Gonzalo Fonseca, Edgardo Ribeiro y tantos más. La Escuela del Sur es una realidad viva, que se renueva permanentemente a partir del núcleo espiritual creado en la obra y en el pensamiento de Torres. Sus continuadores en la Argentina están no menos activos y su presencia se hace ver en forma constante.
No obstante el hecho de que la presencia del maestro es evidente en todos sus seguidores, cada uno ha desarrollado imágenes propias, unas más deudoras que otras, pero siempre con algún toque de originalidad que las distingue. Como en todo auténtico maestro, la inspiración en Torres es liberadora ya que despierta nuevas miradas y hace aflorar perspectivas diferentes.
Es el caso de este artista que nos ocupa. En las obras que le conocemos, los elementos sí­gnicos de Torres están presentes de manera fragmentaria, o asumiendo formas nuevas que aparecen como una mutación de otras. Así­, se autogeneran, constituyendo un alfabeto que desarrolla todo un lenguaje en el que predomina una actitud reflexiva.
Nada está librado al azar y cada composición responde a un estudiado concepto dominante. Las más interesantes son aquellas en las que el color juega un papel protagónico. De tal modo, la composición constructiva se ve enriquecida y adquiere una dinámica que rompe con la estática frontal.
Asoman a veces, también, algunas texturas que superan la planimetrí­a y dan calidez a la pintura. El verdadero aporte de este artista está en estas realizaciones suyas y en las que el dinamismo del color exige, una cierta modificación del concepto constructivo tradicional. Estas obras hacen alusión al pasado americano, a esa América mágica que se manifiesta en la obra contemporánea de tantos artistas del continente con acentos y caracterí­sticas diversas.
Los signos empleados, su cuidada elaboración en un proceso de autogeneración de formas, aluden a esa condición misteriosa que subyace en el pasado precolombino. El misterio no queda develado sino que se profundiza. De tal modo, como querí­a Kant, la obra artistica hace de su presencia, una evocación del poder transformador de la ausencia.