Belkis Ramírez

Persistencia y transgresión
By López Meléndez, Amable
Belkis Ramírez

La obra y la trayectoria profesional de Belkis Ramí­rez se tornan definitivamente emblemáticas en el contexto de la realidad artí­stica dominicana de las últimas dos décadas. Arquitecta, grabadora, instaladora, escultora, pensadora, activista cultural incondicionalmente comprometida en su apuesta por los valores fundamentales de justicia social, diálogo fraternal y libertad creadora. Su concentrada personalidad resplandece de manera excepcional al lado de los responsables de la subversión sostenida en Santo Domingo durante los años 70 y 80, tales como Geo Ripley, Jorge Severino, Martí­n López, Tony Capellán, Jorge Pineda, Fernando Varela, Raúl Recio, Marcos Lora Read, Polibio Dí­az y Johnny Bonnelly.

Durante la década de los 80, Belkis Ramí­rez llevará la práctica del grabado, especialmente la xilografí­a, hasta un grado máximo de poder expresivo. En 1984 participa en la Sexta Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano de Puerto Rico y en la Primera Muestra del Grabado Panamericano de Curitiba, Brasil. En esta etapa, la obra gráfica es para ella el instrumento preferido y más apropiado en su persistente decisión de enfrentarnos a las dolorosas Huellas del Desalojo, a las melancólicas imágenes de la Tercera edad o a las terribles cicatrices, luces y sombras de la marginalidad social.

En los últimos diez años, Belkis Ramí­rez desarrolla un impactante discurso visual a través del cual arrecia su convicción en pos de una actitud creativa eminentemente lúdica, crí­tica y abiertamente transgresora. Formalmente, esta actitud se manifiesta en la radical sustitución del soporte del papel por la matriz del linóleo, por la misma plancha o prueba material que contiene, contrasta y reactiva sus propuestas e imágenes siempre cuestionadoras, así­ como en la combinación de una serie de medios expresivos o recursos materiales de expansivas implicaciones simbólicas, tales como el grabado sobre madera, la madera policromada que utiliza en sus esculturas, el alambre de púas, la soga, el espacio y la luz.

Propuestas paradigmáticas de la notable producción instalacionista que Ramí­rez desarrolla en los 90 resultan: De la misma madera (1994), El peso de la conciencia (1995), Condenados, En oferta (1996), Cada vez más, Yo propietario, Cazador cazado (2000), De la ultima reserva (2001), Huella imborrable, El Iluminado, La ultima estaca, Intolerancia, La mesa está servida ll, Urnas de sugerencias (2002),De maR en peor y Luces y sombras (2003).

En esta misma etapa, Belkis concretiza una serie de reacciones Portables o trabajos escultóricos en pequeños formatos (bi y tridimensionales) que constituyen muestra incontrastable de la tensión perpetua que signa su producción. En una selección de juguetes polisintéticos o reactivos, tales como Jaula dorada (1998), La guerrera, Miss dolores, Dorado corset y Coronación (2002); Entretejidas, Aquí­ me quedo, A la medida, Arcobarco, En patí­n, Liberada, Tuiyo Donde vayas, Penumbra, Correcaminos, Tronco común, Retocada, Pensamiento lleno, ParaCaí­das, PHD, Recién cazados, La optimista y Missis popof (2003), nos impacta su sagacidad en la conceptualización del objeto, la carga de ironí­a, irreverencia y humor cáustico, así­ como la depurada calidad de imaginación con que ella alcanza a provocar el juego y el pensamiento alrededor de asuntos como la valentí­a, el sacrificio, la identidad nacional, las contradicciones sociales, la memoria (o el olvido), el desarraigo, la familia, las costumbres, la frivolidad urbanizada, el amor, la melancolí­a, las utopí­as individuales, la cosmética femenina, los vicios de poder y las mitologí­as cotidianas.

Matrices o planchas de madera grabadas y entintadas, alambre de púas, tierra, piedra, papel, materiales plásticos o metaloides reciclados y una extraordinaria provisión de objetos vegetales e instrumentos metálicos, tales como soga, estacas, tirapiedras, rostros o siluetas de figuras femeninas y masculinas, así­ como jaulas, hachas, cadenas, cajas, balanzas, clavos, tornillos, redes, coronas, cuchillos, sillas y ruedas, devienen en un repertorio vitalmente resemantizado por Belkis Ramí­rez en su lúcida y crí­tica deconstrucción metafórica de una serie de problemáticas socioculturales, polí­ticas, económicas, éticas, psicológicas, institucionales e individuales que inciden de manera determinante en el estado de vulnerabilidad que registra la condición humana en el Caribe contemporáneo, tales como los prejuicios sistemáticos contra la mujer, la alienación cultural, la migración, el autoritarismo, la discriminación social y racial, la violencia, la explotacion sexual, la corrupción, la doble moral, la devastación ecológica, la autocensura y hasta la perversión de la educación sentimental.

Así­, la persistente reflexión sobre la conciencia, la materia, la cultura y la realidad polí­ticosocial, constituye un aspecto caracterí­stico fundamental en la práctica poética personal de Belkis Ramí­rez. La intertextualidad del hecho simbólico, su multiplicidad de lecturas e implicaciones, se establecen como sustancias claves de dicha práctica. Durante más de dos décadas este ejercicio es llevado a tal grado de especialización que le permite abordar en sus grabados, esculturas e instalaciones, desde las más sublimes expresiones de la sensibilidad hasta las más bochornosas escisiones de la civilización, de la existencia y de la condición humana contemporáneas, sin que en sus obras jamás se pueda advertir el más mí­nimo sí­ntoma de actitud panfletaria o gratuidad estética.