GENTE DEL ARTE

Jack Rutberg
GENTE DEL ARTE

Para que el arte de América Latina crezca y se desarrolle hace falta una conjunción de factores -museos, coleccionistas, instituciones públicas y privadas, crí­ticos de arte especializados, profesores universitarios, periodistas especializados, galeristas y marchands, y polí­ticas públicas y privadas- que contribuyan para lograrlo.

Es una cuestión de actitud y de aptitud. El aporte de los crí­ticos y de la comunidad académica permite establecer un sistema de valores, hacer públicas pautas que los pongan en evidencia; tener en cuenta los procesos históricos y los ví­nculos universalistas. El arte es universal pero, al mismo tiempo, se nutre de las particularidades de cada pueblo o región. El arte latinoamericano ha logrado superar la época en la que únicamente se lo consideraba por su rareza o particularidad. Hoy participa de los estilos internacionales y se suma a procesos más amplios del mundo del arte, sin dejar de lado sus aspectos originales, que son los que lo distinguen.

Los galeristas y marchands que apuestan a su validez como lenguaje plástico asequible a los públicos más amplios realizan una labor de difusión y de persuasión muy importante.

Apuestan a un futuro, ya que el crecimiento del mercado de arte permitirá un desarrollo más sostenido del arte latinoamericano, restimulando a la creatividad de los artistas.

Por eso hemos recogido su opinión.

El arte ¿está globalizado?

¿Cree usted en la globalización del arte?

Sólo creo en la globalización del arte en cuanto a que el gran arte es universal. El problema es que los artistas de hoy en dí­a, particularmente los más jóvenes, en su deseo de participar en un diálogo internacional, con demasiada frecuencia han anulado su propia individualidad y cultura a cambio de un estilo internacional. En mi opinión, el resultado es, más o menos, un esperanto visual benigno y demasiado ingenioso. Ya sea que un artista sea narrativo, minimalista o expresionista en su enfoque, será la expresión del ser en el contexto de la propia experiencia la que transforme su obra en verdadero arte y en una manifestación genuina, y no simplemente el buen diseño (que también puede derivarse del origen cultural). Aunque no me interesan particularmente los regionalismos per se, no se puede negar su influencia sobre la experiencia de los artistas, y por ende, sobre sus obras.

¿Considera usted que sigue vigente la pintura?

La pintura (el dibujo y la escultura) persistirán mientras exista el hombre. Las modas tecnológicas irán cambiando a medida que cada nueva técnica se vuelva obsoleta, pero el trazado de signos es tan antiguo como la humanidad y tan inherente a la especie como cualquier otro instinto. La pintura y el dibujo son las expresiones creativas más directas de la intervención humana, o toque. Todaví­a nos sobrecoge, y siempre lo hará, la noción de algo excepcional hecho por las manos de un artista. Es el toque del artista lo que se distingue singularmente como arte. Es una experiencia real y no virtual.

¿Considera usted que sigue vigente la pintura?

No hay duda de que el arte latinoamericano se ha extendido más allá de sus fronteras originales. Afortunadamente, se siguen publicando libros en inglés acerca de este arte, y hoy abundan las publicaciones dedicadas exclusivamente al tema. El arte moderno ha tenido una tradición en América del Sur y Central a lo largo del siglo XX, desde Argentina hasta México. Los artistas mexicanos fueron los primeros en obtener reconocimiento como resultado de la proximidad con los Estados Unidos, y tomamos plena conciencia de la excelencia de aquéllos pocos que hoy son parte del canon del arte del siglo XX. Los últimos años muestran un influjo creciente del arte latinoamericano, aun por razones curiosas. Un ejemplo de esto es la obsesión muy reciente con los artistas cubanos, lo que no significa negar el hecho de que Cuba haya dado origen a algunas manifestaciones artí­sticas excepcionales; es sólo una observación en cuanto a que esta luna de miel también terminará. Es de esperar que esto no perjudique a prometedores artistas que se hayan creado falsas expectativas acerca de lo que es el mundo del arte.