Esteve Casanoves

GESTURE, Memoria Y Azar

Hay múltiples formas de entender la pintura de Esteve Casanoves: evocación de signos, movimiento perpetuo, admiración o desafí­o. Evocación cómplice. Retrocede y gira en imágenes sorprendentes. Cada cuadro es una respuesta y es constelación de composiciones. Al mismo tiempo, predisposición de lenguajes estéticos que sostienen diálogos en el interior de su pintura: fija miradas y descubre silencios. Apetito visual intocable e incandescente.

By Miguel Angel Muñoz
Esteve Casanoves

Hay múltiples formas de entender la pintura de Esteve Casanoves: evocación de signos, movimiento perpetuo, admiración o desafí­o. Evocación cómplice. Retrocede y gira en imágenes sorprendentes. Cada cuadro es una respuesta y es constelación de composiciones. Al mismo tiempo, predisposición de lenguajes estéticos que sostienen diálogos en el interior de su pintura: fija miradas y descubre silencios. Apetito visual intocable e incandescente.
¿Cómo explicar la pintura de Casanoves? Me atre, confabula y, al mismo tiempo, provoca distancias. Se proyecta como abanico de vibraciones; sensación de colores y formas que significan lenguajes: espacio interminable. Cada cuadro se cierra en sí­ mismo. Es experiencia poética más que intelectual. La obra abarca la sorpresa y el emblema, como lo harí­an los alquimistas medievales con la imagen sagrada. Estos influyeron - supongo- de cierta manera en las ideas plásticas de Casanoves. La abstracción forma un repertorio diverso de sí­mbolos y así­ reconstruyen un lenguaje. Cada signo designa arquetipos como imágenes inéditas. Quizá el artista ve el universo como contraparte de la pintura. Esta idea viene de Joan Miró, y su expresión más pura y alta está en Antoni Tí pies.
El arte de Casanoves es ritmo. Es, por definirlo así­, una visión poética. Como decí­a, el universo es movimiento, y cada movimiento genera sentidos, vive en constante vibración, en permanente equilibrio. En Casanoves, todo cambio es consecuencia de la pintura, no de mera investigación precientí­fica. Descubrimiento metafórico, la gran recompensa del lenguaje que es la pintura. Y así­, la atracción por la materia es cambio, exploración, secreto. La materia es sonido, la imagen es signo. Cada elemento es una totalidad; no lo definen, lo descubren.
Esteve Casanoves investiga las texturas, la densidad de la materia, los espacios, los colores. Pintura que sobrepone la materia ante todo. ?Un buen hallazgo - decí­a Baudelaire - es la simple consecuencia de un buen razonamiento del que a veces se han saltado los pasos intermedios, lo mismo que una falta es la consecuencia de un falso principio?. Casanoves extrema la pintura: la materia se vuelve vitalidad, energí­a. Si el espacio es ritmo, la materia es forma; algunos cuadros de Casanoves me recuerdan a René Char, como Paul Valéry me descubre a Henri Matisse.
El dibujo en la pintura de Casanoves es sintético, quizás como decí­a Klee es el esqueleto de la pintura. Volúmenes planos, compactos, relación entre espacio y forma. El espacio es convergencia, monumentabilidad que siempre va más allá; la forma es propiedad sensible, suspendida en entidades, magnetismo poético: constelación de sí­mbolos. La unión de estos dos elementos es parte clave en la obra de Casanoves. En esto consiste la fascinación de su proceso pictórico. Quizá deba decir: irradiación espiritual.
El arte de Casanoves es trampa visual para penetrar lo inimaginable: aire, tierra, silencio, tiempo, memoria. Los cuadros de gran formato no atrapan el tiempo, mucho menos lo delimitan: la forma se vuelve ritmo, eco de vibraciones. Del aire al silencio: mutación y variación que construye el campo de batalla. Todo es dual. Apetito universal. Picasso, Klee, Braque, Matta, Miró, Esteban Vicente traducen la sensibilidad del mundo. Espacio presentido en cada cuadro. La diferencia con su pasado es significante. El gran arte existe, la pintura es pintura, la poesí­a es poesí­a. Revolución estética. Casanoves está revelando una imagen estética inédita; cierto, no niega la tradición.
Explora el gusto en la pincelada brutal, la pasión por la abstracción, los constrastes en el color, la destrucción de las formas. Su mundo es un espacio de convergencias. Equilibrio arquitectónico. Por esto, descifra su propio movimiento. En este sentido, la pintura es operación alquí­mica que encierra su mundo interior: la obra de arte.
Contemplar su obra es compartir un ritual. Casanoves concibe la pintura como constelación de significados, como lenguaje. Al redescubrir su pintura, encarno ante la mirada ajena. La pintura es un medio de expresión que Casanoves utiliza para penetrar en su propia existencia. Así­, el arte revela, habita, encarna una relación extraña con el exorcismo. Signo contradictorio. La pasión de Casanoves transfigura, construye y reconstruye en el azar de la memoria. La pintura es su representación.

Nació en Barcelona en el año 1954. Estudió Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y en la Escuela de Dibujo de Vic, de Bellas Artes de Olot, de Imagen CIPLA, Instituto del Teatro de Barcelona. Actualmente vive y trabaja en Barcelona. Ha participado en las principales ferias de Europa: Valencia, Barcelona, Ginebra, FIAC 93 y Art Parí­s en Francia, KunstRai Amsterdam, Art Jonction, Cannes, Singapur, Estocolmo y Berlí­n, entre otras. Sus obras han estado en exposición en importantes museos de Europa y América: "Muestra de Arte Español", Museo Cuevas, México, DF, 2000, Centro de Arte Contemporáneo Piramidón - La Habana, Barcelona, Museo Pulchri Studio, Holanda, Escultura Monumental CODEMA 2000, Museo Del Carmen, México DF, 2003. Trabaja con las galerí­as europeas Tres Punts (Segovia), Isaacs (Barcelona) y Marci Gaymu (Parí­s- Madrid). Actualmente lo representa en Brasil la Galerí­a Arvani Arte, de la ciudad de San Pablo.