Olga Sinclair

Ilusiones Veladas
By Damián, Carol
Olga Sinclair
  El desnudo ha sido fuente de inspiración de las más grandes obras dentro de la tradición pictórica, y aún hoy, cuando ha dejado de ser un tema imperativo o un ejercicio académico, cautiva la imaginación de los artistas en todo el mundo. A pesar de que su sustentación en la mitologí­a y el ritual desapareció hace ya largo tiempo, el desnudo emerge en el presente como una transformación de su identidad original que es importante dentro de la estética contemporánea. Como punto de partida para una obra de arte, el desnudo actual es aún rico en asociaciones.
La artista panameña Olga Sinclair ha recurrido al desnudo como fuente de inspiración para sus pinturas a lo largo de más de veinte años. Sirve de base a una metodologí­a estilí­stica única que combina el dibujo y las tonalidades caracterí­sticas del pastel para plasmar ilusiones veladas de la realidad, al mismo tiempo que cimienta la exploración introspectiva de la condición humana. Las imágenes están fragmentadas y distorsionadas, pero no se pierden. Las figuras, de proporciones clásicas, luchan, flexionan sus músculos y se retuercen para escapar de algo que la artista nunca revela realmente y que el espectador sólo puede imaginar. Al mismo tiempo, las tonalidades suaves contrastan con golpes de color, con sosegados pasajes geométricos y con una variedad de marcas abstractas, a fin de establecer una tensión entre la forma y el espacio que se convierte en una metáfora de
las penas y fatigas de la vida, y en un comentario sobre la historia del arte.
Imágenes de Apolo y los esclavos dolientes de la Capilla Sixtina emergen de las pinturas de Sinclair, mientras utiliza el desnudo como base para una construcción pictórica pura dependiente de la destreza del dibujo y el contraste de luz y sombra. Cada imagen involucra una fusión de lo sensual y lo geométrico que desemboca en un resultado decididamente contemporáneo. Los mismos efectos aparecen cuando aplica su método estilí­stico a la descripción de formas básicas, tales como las que pueden emplearse en la composición de las naturalezas muertas. Nuevamente, se describe una variedad de formas y texturas por medio de trazos fuertes y luego se les da volumen y sustancia a través de degradaciones de colores, especialmente de grises. Tanto las formas del desnudo como las de las frutas y vegetales y otros objetos se subordinan a la ley general de reducción pictórica, complicada por contornos distorsionados y marcas espontáneas. Transformadas y engañosas, aún son reconocibles.
A medida que Olga Sinclair sigue explorando las propiedades plásticas de formas y figuras que van desde lo humano a lo geométrico, continúa poniendo la misma atención en la lí­nea descriptiva que contrasta con ricas tonalidades, lo que es parte esencial de su arte. A través de esta técnica, que revela una decantación poética de temas corrientes para convertirlos en imágenes veladas, Sinclair lleva cada forma más allá de lo meramente descriptivo y le infunde significado y emoción.