La Colección Gelman

La Preeminencia de Frida Kahlo

Los intrincados caminos de la Colección Jacques y Natasha Gelman

By González Matute, Laura
La Colección Gelman
  Altamente ilustrativa, al tiempo que paradigmática, resulta la colección de arte contemporáneo mexicano de Jacques y Natasha Gelman presentada en El Museo del Barrio, de Nueva York, en la que independientemente de la importancia del acervo artí­stico, se pondera la preeminencia de la pintora Frida Kahlo. Por lo anterior, es interesante hacer un breve recuento de cómo se gestó esta colección.
Avecindada en la ciudad de México desde los años cuarenta, la pareja Gelman -él ruso judí­o y ella checoslovaca- iniciaron su colección de arte mexicano a raí­z de su estancia en la ciudad, cuando impedidos por los conflictos de la Segunda Guerra Mundial no pudieron regresar a Europa.
Jacques trabajó en la industria cinematográfica y tuvo contacto, por azar, con el cómico Mario Moreno, "Cantinflas", a quien promovió de manera acertada, hasta llevarlo a la fama internacional. Este hecho posibilitó que la vocación de coleccionista de Gelman ?iniciada en Europa, donde adquirió importantes obras de arte moderno, donadas posteriormente al Museo Metropolitano de Nueva York- continuara y se complementara con la de arte mexicano.
Los recursos financieros que le otorgó la cinematografí­a facilitaron a Gelman la paulatina compra de obras de artistas mexicanos, las cuales fueron integrando una de las colecciones más importantes de este paí­s.
Hombre sensible y de cultura refinada, Gelman entró en contacto con los pintores de mayor renombre en la esfera cultural del México de los años cuarenta a través de la Galerí­a de Arte Mexicano. La colección se inició con la compra de varios cuadros de Diego Rivera, a quien, además, le encargó un retrato de su esposa. Este encuentro puso en contacto al matrimonio Gelman con Frida Kahlo, a quien también le solicitaron que pintara a Natasha, retratada poco después por David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, Ángel Zárraga y Rafael Cidoncha.
El retrato de Natasha que Frida pintó fue el primer "Frida" que se colgó en la casa Gelman. Más adelante, adquirieron "Diego en mi pensamiento" (1943), "Autorretrato con monos" (1943), "La novia que se espanta de ver la vida abierta", (1943) y "El abrazo de amor del universo, la tierra (México), yo, Diego y el Señor Xólotl" (1949). En total, la Colección Gelman cuenta con once piezas de Kahlo. Inevitablemente Frida estaba destinada a ser una de las principales protagonistas de esta colección.
Subrayo este hecho fortuito porque, en aquel momento, Jacques y Natasha no podí­an advertir la importancia que, años más tarde, las obras de Kahlo darí­an a la colección. Es indudable que Jacques tení­a un gusto depurado, y su situación financiera le permití­a adquirir las mejores firmas del momento. Además de las pinturas de Rivera y de Kahlo, su colección se fue integrando con cuadros de David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Rufino Tamayo, Carlos Mérida y Marí­a Izquierdo. Sin embargo, fue a su í­ntimo amigo, el pintor Gunther Gerzso, a quien compraron más obras. El repertorio posee alrededor de cuarenta Gerzsos.
El acertado ojo de coleccionista de Gelman lo llevó también a valorar obras de artistas que si bien no tení­an el renombre de "los tres grandes" (Orozco, Rivera, Siqueiros) o de Tamayo, lo sedujeron por su factura y proyección pictórica. Tal es el caso de Ángel Zárraga, Mario Orozco Romero, Agustí­n Lazo, Leonora Carrington, Miguel Covarrubias, Roberto Montenegro, Jesús Reyes Ferreira y Juan Soriano.
La Colección Gelman se ha presentado en diversas ciudades. En 1992 fue exhibida en el Centro Cultural Arte Contemporáneo de México, cuando aún viví­a Natasha (Jacques habí­a fallecido en 1986). Posteriormente, se ha ido presentando en otras ciudades del mundo (San Diego, Dallas, Phoenix y Canberra, Australia), pero con un sentido muy diverso al propuesto en 1992.
Resulta controversial señalar que mientras en las primeras muestras se poní­a énfasis en la riqueza y conocimiento del arte contemporáneo mexicano, en las últimas exposiciones Frida Kahlo es prácticamente el alma y sentido de la colección.
Es innegable que se debe de ponderar de qué manera el fenómeno del mercado del arte dicta sus normas y, al mismo tiempo, encumbra a algún artista, y a otros ?no obstante su rigor, factura y mérito- los rezaga, olvida e incluso recluye en sus bodegas.
En el periódico The New York Times del viernes 26 de abril de 2002, aparece, en la sección del fin de semana "Fine Arts Leisure", la nota de Holland Cotter sobre la inauguración de la muestra, ilustrada con una obra de Frida.
El texto se titula: "Frida Kahlo, Diego Rivera and Mexican Modernism". Como se advierte, prácticamente se deja de lado el tema de la Colección Gelman y los artistas mexicanos, para centrarse de manera contundente en la obra de Frida Kahlo y Diego Rivera.
Los catálogos que complementan y dan cuenta de las distintas exposiciones también son elocuentes en este sentido.
En la muestra de 1992 (aún en vida de Natasha, ya que muere en 1998), el catálogo se tituló: "La colección Jacques y Natasha Gelman" y el í­ndice incluyó dos estudios, uno de Silvia Navarrete, que aludí­a a la colección como un acervo de arte mexicano que transitaba desde la figuración hacia el surrealismo y la abstracción; y el otro de Olivier Debroise, en el que el autor comentaba cada obra y en el que, como dato relevante, se incluí­an alrededor de 39 imágenes de los cuadros de Gunther Gerzso.
Es sorprendente advertir que ahora, cuando la colección ha pasado a formar parte de la Fundación Vergel, encabezada por Robert Littman -anterior director del Centro Cultural Arte Contemporáneo de México- el último catálogo de la colección, editado en Australia y que acompaña a la muestra de Nueva York, lleva el tí­tulo de la exposición "Frida Kahlo, Diego Rivera and Mexican Modernism". Así­ también es notoria la publicación de varios ensayos, cuyos temas se centran en Frida y Diego. Hay que señalar, sin embargo, que el penúltimo de éstos, se refiere a Jacques y Natasha.
Como ejemplo, menciono sus tí­tulos: Frida and Diego, People are vying for shreds of her garments, A pact of alliance with the Revolution: art and politics in modern Mexico y My mother, myself and the universe. De esta forma, advertimos cómo una colección va tomando caminos divergentes de acuerdo con los avatares impuestos por el mercado y con la proyección de un determinado artista o corriente estilí­stica, que marca los parámetros del complejo fenómeno del arte. Laura González Matute
Investigadora en arte mexicano contemporáneo. Actualmente subdirectora de Investigación del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (CENIDIAP) del Instituto Nacional de Bellas Artes, México, D.F.
Entre sus publicaciones se encuentran José Clemente Orozco, escenógrafo para ballet, editado por el Instituto Cultural Cabañas de Guadalajara, Jalisco en 2000, Escuelas de Pintura al Aire Libre y Centros Populares de Pintura y el Movimiento de Pintores ¡30-30! contra la Academia de San Carlos, estos dos últimos editados por el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes INBA-CONACULTA.
"Fridha Kahlo, Diego Rivera y el arte mejicano del Siglo XX: La colección Jacques y Natasha Gelman" en exhibición hasta el 8 de septiembre de 2002, en El Museo del Barrio, 1230 Quinta Avenida, de la ciudad de Nueva York.