Brasil: Cuerpo y Alma

Muestra en el Museo Guggenheim de New York
By Sullivan, Edward J.
Brasil: Cuerpo y Alma
  Brasil: Cuerpo y Alma" es una importantí­sima muestra que sirve de vidriera para el arte de Brasil a partir de dos fases clave de su desarrollo: el Barroco (siglo XVII hasta principios del siglo XIX) y el Arte Moderno (década de 1920 hasta el presente). Brasil es una nación que se caracteriza por su diversidad, y esta exposición presenta una amplia definición de la cultura artí­stica del paí­s, con énfasis sobre el arte religioso y secular tradicional, el arte de los pueblos indí­genas y la contribución afrobrasileña, así­ como numerosas formas de expresión visual correspondientes al arte moderno y contemporáneo.
La complejidad de la cultura visual del Brasil es un reflejo de sus vastas dimensiones. Con un tamaño mayor que el de la porción continental de los Estados Unidos, el Brasil se desarrolló como el producto de múltiples capas de inspiración cultural. Aun antes del primer contacto con los europeos en el 1500, los pueblos indí­genas de las regiones costeras y del interior ya habí­an creado formas de ornamentación personal utilizando plumas, telas y fibras. El contacto con los portugueses, que colonizaron Brasil y permanecieron en el poder hasta 1822, aportó estilos de pintura, escultura y arquitectura que fueron rápidamente adaptados para que se adecuaran al medio tropical. Más adelante, la inmigración desde otras regiones de Europa, y eventualmente del este de Asia, aportó elementos adicionales de expresión cultural que se incorporaron a la trama de la sociedad brasileña. Entre las tradiciones más importantes se cuentan aquellas importadas por los esclavos africanos ya en el siglo XVI. El arte afrobrasileño de los perí­odos colonial y moderno es un componente significativo de la muestra.
"Brasil: Cuerpo y Alma" comienza con una "visión desde el exterior"?representaciones pictóricas del Brasil realizadas por artistas extranjeros en el siglo XVII. Frans Post y Albert Eckhout fueron los creadores de las primeras representaciones pictóricas de Brasil basadas en la realidad. Llegaron a Brasil en 1636, y trabajaron en una efí­mera colonia holandesa establecida cerca de las ciudades de Recife y Olinda por la Compañí­a de Indias Occidentales (holandesa). La exposición incluye una cantidad de importantes obras de Post que han sido descritas como los primeros paisajes americanos. Los paisajes fueron ejecutados por el artista durante su estancia en Brasil y luego de su regreso a Holanda.
La selección más extensa de arte barroco presentada en la exposición está compuesta por obras tridimensionales y realizadas en madera. Hay numerosos estilos regionales diferentes de escultura. Las obras provenientes de Bahí­a y otras regiones del Nordeste son, en general, sumamente dramáticas. Rí­o de Janeiro produjo esculturas sofisticadas que hací­an referencia a modelos europeos (principalmente portugueses) contemporáneos. Las obras realizadas en Minas Gerais son elegantes y con frecuencia están pintadas en tonos pastel. Esta región, que en el siglo XVIII se enriqueció a causa de sus minas de oro y diamantes, fue la cuna del escultor barroco más renombrado del Brasil: Antí´nio Francisco Lisboa, también llamado "El Aleijadinho" (el Pequeño Lisiado), ampliamente representado en toda la muestra.
Mientras que la mayorí­a de las esculturas barrocas incluidas en la muestra fueron realizadas para ser vistas en iglesias o capillas, otras representan aspectos más privados de la devoción, incluyendo altares domésticos y adoratorios llamados oratorios, o las pequeñas imágenes en madera llamadas ex votos (un término en latí­n que significa algo ofrecido o realizado en cumplimiento de un voto). Los ex votos donados a las iglesias o capillas se llaman milagros. A menudo toman la forma de partes del cuerpo ?cabezas, corazones, manos, estómagos, pechos? que significan que la persona para la cual fue realizado el milagro se ha curado de una enfermedad que ataca especí­ficamente esa parte del cuerpo.
"Brasil: Cuerpo y Alma" también presenta importantes ejemplos de pintura barroca. La mayorí­a de estas pinturas pertenecen al género religioso, incluyendo las alegorí­as de Los Cuatro Continentes realizadas por el pintor afrobrasileño del siglo XVIII José Theóphilo de Jesus, y varios paneles en madera que muestran escenas de la vida de San Benedito, uno de los numerosos santos negros que se veneran en Brasil. Estas piezas son testimonio de la importancia de la influencia africana en la sociedad brasileña. La fase tardí­a del arte barroco brasileño, el rococó, se caracteriza por su dinámica forma decorativa. Los estilos de pintura, escultura y arquitectura rococó se mantuvieron vigentes hasta las primeras décadas del siglo XIX, luego de lo cual los artistas adoptaron nuevas formas europeas, tales como el neoclasicismo y el romanticismo. Para el año 1900, San Pablo se habí­a convertido en el centro económico e industrial de Brasil debido a su comercio con el café. La inmigración a gran escala desde Europa, y eventualmente desde Japón, da razón de su rápido crecimiento. Fue en San Pablo donde se originó el movimiento modernista en la década de 1920, comenzando con el famoso festival de arte Semana de Arte Moderno, organizado en el Teatro Municipal en febrero de 1922. Entre los artistas emergentes más importantes de esta época se encontraban los pintores Emiliano Di Cavalcanti y Vicente do Ríªgo Monteiro, y el escultor Victor Brecheret. Todos ellos habí­an permanecido un tiempo en Europa, más especí­ficamente en Parí­s, estudiando las tendencias más recientes del arte moderno. En este grupo se incluye también a Tarsila do Amaral, la artista moderna más celebrada. Tarsila ?así­ se refieren a ella invariablemente los brasileños? permaneció varios años en Parí­s junto con sus amigos y maestros Constantin Brancusi, Albert Gleizes, Fernand Léger y André Lhote. En las pinturas que realizó entre 1923 y 1930, Tarsila desarrolló un estilo individual que combinaba el cubismo, el purismo y otras tendencias contemporáneas con temas y coloridos tí­picamente brasileños. Más tarde se volcó al realismo social, influida por su admiración por el arte y la cultura soviéticos. El arte de la década de 1930 estuvo marcado, en parte, por las circunstancias polí­ticas de Brasil. El presidente Getúlio Vargas llegó al poder como resultado de un golpe militar. Su gobierno dictatorial, conocido como Estado Nuevo, intentó promover el orgullo nacional entre los ciudadanos, incluyendo a artistas tales como Cí¢ndido Portinari, cuyas pinturas de trabajadores rurales ejemplificaban el realismo social de la época. Otra influencia de la década de 1930 (y 1940), el surrealismo, inspiró a varios de los principales artistas brasileños, entre ellos a la escultora Maria Martins, muy conocida en Nueva York, y a Alberto da Veiga Guignard, cuyos paisajes de Minas Gerais poseen una cualidad oní­rica. La evolución de la pintura y la escultura basada en las proporciones geométricas estrictas, denominada arte concreto, comenzó a principios de la década de 1950. El arte concreto ?desarrollado por Luis Sacilotto, Mary Viera, Franz Weissmann y otros? constituyó una manifestación del compromiso brasileño con una variedad de tendencias internacionales. El establecimiento de la primera Bienal de San Pablo en 1951 y la presencia creciente del arte contemporáneo europeo significaron un importante estí­mulo para los artistas brasileños de los años cincuenta. Para fines de esa década, la rigidez de la precisión geométrica y el enfoque intelectualizado del arte concreto dieron paso a la siguiente fase del arte moderno en Brasil. El arte neoconcreto fue practicado por Lygia Clark, Hélio Oiticica y Lygia Pape, quienes argumentaban a favor de la importancia de un mayor dinamismo y un compromiso de interacción fí­sica entre las obras de arte y el público. Sus obras a menudo tomaban la forma de ropas u otros artí­culos que las personas pudieran tocar y experimentar. El panorama del arte moderno brasileño también incluye la obra de muchos maestros que quedan fuera de las categorí­as históricamente convencionales (a menudo eurocéntricas) del arte. Arthur Bispo do Rosario, un artista visionario, creador de capas, fajas y otras piezas textiles espléndidamente enigmáticas, no tuvo una formación artí­stica y desarrolló su obra mientras permanecí­a internado en la Colonia Juliano Moreira para pacientes mentales, en Rí­o de Janeiro. Otros artistas emplearon la religión como la fuerza impulsora de sus innovaciones. Se lo asocia a Mestre Didi y Ronaldo Rego con las religiones afrobrasileñas del Candomblé y la Umbanda, respectivamente, y sus objetos y construcciones tienen una alta carga espiritual y emotiva. Otros artistas del siglo XX, tales como Agnaldo Manoel dos Santos y Geraldo Teles de Oliveira (GTO) también sostienen en sus obras un diálogo con formas africanas tradicionales de talla en madera.
Los artistas brasileños contemporáneos han formado parte integral de la cultura artí­stica internacional en los últimos años. "Brasil: Cuerpo y Alma" no presenta una perspectiva general completa de los desarrollos de la última década. La selección de artistas contemporáneos tiene como propósito sugerir algunas de las numerosas estrategias artí­sticas y vocabularios visuales que se utilizan hoy en dí­a: instalaciones, escultura, fotografí­a, y referencias a la pintura tradicional. Los artistas Antonio Manuel, Vik Muñiz, Ernesto Neto, Lygia Pape, Miguel Rio Branco, Regina Silveira, Tunga y Adriana Varejí£o establecen paralelos vitales con el arte del pasado, y constituyen conexiones crí­ticas en un diálogo fundamental con la constante y fluida narrativa de la expresión artí­stica en Brasil.
"Este artí­culo ha sido posible merced a la autorización otorgada para su publicación por el señor Edward Sullivan, curador de la muestra; como así­ también por la generosa colaboración prestada por el staff de prensa del Museo Guggenheim."