REVIEWS - VIK MUNIZ

Sikkema Jenkins, New York
By Villasmil, Alejandra
REVIEWS - VIK MUNIZ
Vik Muniz es un maestro del ilusionismo. Como en los actos de magia, sus trucos visuales consisten en apariencias, en el embaucamiento y el engaño de nuestra percepción. Al transformar lo mundano -chocolate, polvo, juguetes- en esculturas de imágenes reconocibles que luego son fotografiadas, Muniz nos desafí­a a mirar con más detenimiento aquello que usualmente no apreciamos. Su trabajo es una reflexión sobre la naturaleza de la representación y la imaginerí­a de la cultura popular, además de una reinterpretación original de la historia del arte en una suerte de "espacio popular" y constructivo, en el sentido de que cualquiera puede entenderla y apreciarla. Esta accesibilidad de la obra de Muniz -toda una virtud en el arte de nuestro siglo- está nuevamente presente en su última serie, Pictures of Junk, en la que su toque de Rey Midas convierte cúmulos de basura -neumáticos en desuso, muebles viejos, barriles de petróleo oxidados, tuercas- en obras de arte clásico sobre temas mitológicos, como Saturno devorando a uno de sus hijos, de Francisco de Goya, o el Narciso de Caravaggio. Las composiciones, de escala real, fueron ensambladas por Muniz en colaboración con estudiantes de arte de las favelas de Rí­o en un espacio del tamaño de una cancha de básquetbol, y se fotografiaron con una cámara de gran formato ubicada a 12 metros de altura. Las impresiones son monumentales, con un tamaño de 2,5 por 1,8 metros. Dadas las dimensiones, instalar y fotografiar cada composición demoró un promedio de mes y medio, lo que hace de esta serie una de las más ambiciosas realizadas hasta ahora por el artista brasileño. La ilusión óptica que crean estas imágenes se optimiza con un debido ejercicio de aproximación y distanciamiento por parte del espectador: mientras desde lejos el ojo compone la imagen, de cerca se aprecian el proceso y los detalles. Es en este acto de forzarnos a observar desde diversos ángulos, de ver lo que está más allá de las apariencias, donde radica la magia de la obra de Muniz.