PABLO CANO

Ciudad bajo el mar
By Clintberg, Mark
PABLO CANO

City Beneath the Sea (Ciudad bajo el mar), la continuación del diálogo personal del artista Pablo Cano -oriundo de La Habana y radicado en Miami - con el dadaí­smo y el teatro del absurdo, es una performance basada en el teatro de tí­teres y en un texto de Carmen Peláez, y desarrollada en colaboración con Pablo Cano. Animan esta producción cinco titiriteros y cuatro músicos. Ésta, que es la obra más reciente de Cano, tiene como escenario un mundo submarino mágico y utópico. Más que una frontera indómita, este sitio submarino, "creado por medio de aguadas que van de tonos de gris oscuro a gris claro y por capas de papel para conformar una enorme pintura ejecutada con pincel y tinta", es metropolitano y está habitado por una brillante y variada colección de personajes extravagantes.
Como muchas presuntas utopí­as, la de Cano existe en un estado de riesgo y renegociación permanentes, amenazada por los poderes del mal. "En esta producción, la envidia, la avaricia, y el orgullo [son] conquistados por la sabidurí­a y el amor". Las utopí­as no son simplemente órdenes sociales perfectos, sino que son también ´no-lugares´ que sirven de marco a escenarios imposibles, ¿y qué mejor lugar para una representación de fuga que el mar, particularmente para un artista que creció en Miami. Un no-lugar como el océano, que es un horizonte que se desvanece y un sumergido reino azul de potencialidades, podrí­a ser esa utopí­a ideal, debido a su inconocibilidad. El artista desentraña a su antojo lo que sucede bajo la superficie.
Algo similar ocurre con las marionetas mismas cuando Cano las construye. Las obras de Cano están imbuidas del espí­ritu de lo provisorio. Esto, sin embargo, no significa que no sean elegantes. Son fragmentos artesanalmente trabajados del más absoluto escapismo, que expresan los matices de la emoción y la subjetividad.
La inspiración de Cano proviene de las marionetas de Alexandra Exter y Sophie Taeuber, los readymades de Duchamp, el Ballet Triádico de Oskar Schlemmer y los ensamblajes de Robert Rauschenberg. "Las marionetas que habitan la ciudad bajo el mar están hechas con objetos encontrados especí­ficos, cuidadosamente escogidos para simular los gestos propios de la natación mediante la utilización de materiales reflectantes", expresa Cano. Bricolaje de delfines, mantelitos individuales de goma, compoteras de plástico, latas de galletitas y demás, su calidad de personas emerge a través del modelado antropomórfico de objetos de uso diario.
"El empleo de marionetas", dice Cano, "con todos sus sentimientos humanos, [es] la forma ideal de expresión para mí­. Es la razón de ser de mi arte". Con cada proyecto, Cano espera desarrollar un "nuevo desafí­o visual referido a la condición humana".
Lo que sobresale es el ´no-lugar´, o la actividad bajo la superficie de los objetos recuperados que Cano utiliza para construir sus marionetas. Hay algo misterioso en ellas. Freud sugirió que los muñecos y otros autómatas suscitan dudas con respecto a si los objetos podrí­an cobrar animación de repente, tal como parecen hacerlo las marionetas de Cano a través de su narrativa fantasiosa, y esto podrí­a explicar en cierta medida por qué sus piezas, aun estáticas, dan una impresión de movimiento.
Cuando nos aproximamos a la obra de Cano, debemos tener presente la fascinación que ejercieron sobre él en su infancia algunos programas idealistas de la televisión norteamericana, tales como Viaje a las estrellas, Yo amo a Lucy, y Perdidos en el espacio. En su infancia, él y sus amigos creaban performances narrativas que recreaban, pero también reconfiguraban, el contenido de Viaje a las estrellas. Hablando sobre este detalle, Cano expresa que "de pronto, a principios de los ochenta, All in the Family (Archie Bunker) cambió a la TV para siempre. Era como si el niño en cada uno de nosotros hubiera crecido y debiera enfrentar el mundo real. Intolerancia, homosexuales y lesbianas, corrupción, infidelidad, divorcio...Vi cada episodio de All in the Family, pero el programa ya no me permití­a evadirme del mundo banal. Nunca vi un solo episodio de Happy Days (Los dí­as felices). Hoy tengo cuarenta y cinco años y he estado creando un mundo de marionetas de fantasí­a rebosante de acciones artificiales que remedan la condición humana. Estoy solo en mi taller, en una isla inexplorada".
Dentro de la estructura de la performance, un narrador como Cano, trabajando en laboriosa soledad en "una isla inexplorada", podrí­a lograr cualquier cosa, decir cualquier cosa con fines idealistas. La de Cano es "una ideologí­a visionaria barroca".
¿Lo que nos proporciona es, entonces, una mera contra-ideologí­a? En absoluto. El proyecto más amplio de Cano es el de un agente de representación. Es así­ que sus obras cubren nuestra necesidad inmediata de comprensión de las complejidades del mundo real. Los conceptos de Cano tienen éxito porque nos permiten tener un atisbo de lo que significa ser un ser humano enfrentándose a la realidad a través de una narrativa fundada en la evasión.

*Citas seleccionadas de una entrevista con el artista en noviembre de 2006.

Pablo Cano nació en La Habana, Cuba, en 1961 y actualmente vive y trabaja en Miami. Realizó estudios en el Maryland Institute College of Art y el Queens College de Nueva York. A los 18 años, comenzó una aproximación al arte cubano y se identificó con el trabajo de artistas como Enrique Riverón, Amelia Peláez, Wifredo Lam, Ví­ctor Manuel y otros artistas cubanos que viví­an en el exilio en Parí­s y Miami. También estudió la obra de Robert Rauschenberg y Edgard Kienholtz, y se interesó en el uso que estos artistas hací­an de objetos encontrados casualmente. Poco después, descubrió el trabajo de la artista rusa constructivista Alexandra Exter y su fascinación por su obra se acrecentó cuando supo que ella habí­a creado una serie de marionetas durante la década del 20. Inspirándose en el trabajo de Exter y el uso de objetos encontrados que hace el arte Dada, Cano comenzó su propia aventura de crear marionetas, aprovechando la gran variedad de materiales abandonados como desecho en las calles de la ciudad. Su obra ha sido exhibida en importantes museos y galerí­as de Florida y Nueva York. En la primavera de 2006, sus esculturas marionetas fueron expuestas en Parí­s, Nueva York y Bal Harbour.