Reviews - Ana Mendieta: Earth and Body

Whitney Museum of American Art, New York
By Villasmil, Alejandra
Reviews - Ana Mendieta: Earth and Body
A través de su cuerpo, la artista cubana Ana Mendieta (La Habana, 1948 - Nueva York, 1985) exploró transformaciones fí­sicas y materiales de marcado carácter ritual, como lo refleja la documentación de su performance Body Tracks, presentado recientemente en el Whitney Museum of American Art. En esta exposición, la más completa sobre su obra que se haya realizado hasta la fecha después de la retrospectiva que le dedicara el New Museum de Nueva York en 1987, piezas como Body Tracks (1979) ponen de manifiesto que el cuerpo fue el principal tema de reflexión artí­stica para Mendieta, al entender la figura femenina como una fuente iconográfica que necesitaba ser revisada. Body Tracks, un film mudo proyectado en la pared, muestra a Mendieta de espaldas y en tamaño real, como para dejar constancia de su presencia. La artista se tumba contra la pared, sus brazos elevados en forma de V sobre su cabeza, para poco a poco comenzar a deslizarse hasta quedar de rodillas. Mientras arrastra sus brazos, va dejando trazos de sangre, evidencia que la artista documenta en papel y que fue presentada, junto al film, en una de las amplias salas del Whitney. El uso de la sangre es parte integral de la obra de Mendieta y, conectando esto a sus investigaciones del cuerpo, podrí­a decirse que, como lo es el lienzo para el pintor, el cuerpo fue la materia prima con la cual trabajar, y la sangre, como la pintura, el medio con el cual trazar y dejar la huella. El film Sweating Blood (1973), que muestra un primer plano close-up del rostro de Mendieta, documenta, sin violencia, el proceso en el cual una gota de sangre comienza a fluir de su cuero cabelludo. Una metáfora de la vida y la muerte, de la vida como un desangramiento lento pero seguro.
Como otras artistas mujeres, entre ellas Hannah Wilke, Eva Hesse y Frida Kahlo, cuyas trágicas biografí­as tienden a ensombrecer su obra, Mendieta se ha constituido en una especie de mito en el mundo del arte tras su trágica muerte al caer del piso 34 de un edificio en Nueva York, en circunstancias aún poco esclarecidas. Como Wilke y Kahlo, Mendieta usó su propio cuerpo como parte instrumental de su práctica artí­stica, borrando así­ las fronteras entre arte y vida. Pero si por algo se distinguió la exhibición del Whitney, curada por Olga Viso, del Hirshhorn Museum and Sculpture Garden, y que viajará a partir de octubre a otros museos, incluido el Museo de Arte de Miami, es por poner en un primer plano la obra de Mendieta, dejando a un lado el sensacionalismo. Por décadas, la vida de Ana Mendieta ha sido fuente de intrigas y especulaciones, y el debate sobre su trágica muerte ha dominado la discusión pública y crí­tica de su obra, dijo Viso en ocasión de la presentación de la muestra a la prensa neoyorquina. La exhibición, titulada Ana Mendieta: Cuerpo/Tierra, Escultura y Performance (1972-1985), examina la corta pero intensa y productiva trayectoria artí­stica de la artista, manifestada en performances, fotografí­as, dibujos, body art, objetos y esculturas alusivos al cuerpo y a su relación con la naturaleza y la identidad femenina. La exhibición reunió más de 100 trabajos que trazan su desarrollo artí­stico, desde sus primeras performances como estudiante de la Universidad de Iowa a sus esculturas realizadas en los años 80 con materiales efí­meros, como troncos, ramas y hojas de árboles. Muchas de las Siluetas de Mendieta, intervenciones en ambientes naturales que consistí­an en excavaciones del contorno de su cuerpo en las que luego se insertaba desnuda, fueron recreadas en las prí­stinas galerí­as del Whitney, donde también se mostraron registros fotográficos y cinematográficos de obras en las que la artista incorporó otros elementos naturales, como flores y plumas, o que representaban, en cierto modo, ritos antiguos o asociados a la vida y la muerte, sacrificios propios de las culturas indí­genas de Latinoamérica y la santerí­a afrocubana. La muestra, que el Hirshhorn vení­a preparando desde 1999, implicó un extensa investigación que incluyó el acceso a los archivos personales de Mendieta, entrevistas a amigos y familiares -incluida su hermana Raquelí­n- y visitas a los escenarios naturales de Estados Unidos, México y Cuba donde dejó grabadas sus Siluetas. Las recreaciones y documentaciones de estos trabajos en particular son testimonios palpables del objetivo esencial de la obra de Mendieta: fusionarse con la tierra, en lugar de transformarla.