Max Leiva

Esculturas ascendentes de Max Leiva
By Vélez, Gonzalo
Max Leiva

Afortunadamente existe todaví­a una manera de la creación artí­stica que presupone que el arte ofrece un camino para la elevación del espí­ritu, que la obra de arte debe penetrar a través de la percepción del espectador hasta acariciar sus fibras sensibles, evocándole en su ser más profundo la conciencia de que existir implica mucho más que el simple estar en un mundo meramente material.

A este género de artistas se adscribe Max Leiva. Sus esculturas se extienden de manera sutil hacia lo alto como si buscaran desapegarse lo más posible del piso, o como si pretendieran establecerse como Puente entre la Tierra y el Cielo. La elonganción vertical de sus figuras remite a una sensación de espiritualidad similar a la que pudiéramos encontrar en personajes de El Greco o de Brancusi. En sus esculturas, Leiva acentúa esta cualidad mistificante a través de una elegante estilización, en la que los brazos y piernas o bien la vestimenta de sus sujetos tienden a resumirse en suaves lí­neas curvas en ascenso. Los rostros han sido desprovistos de sus facciones, pero no por ello han perdido su carácter, pues en estas estilizaciones el escultor ha sabido sintetizar de manera notable el gesto de cada personaje representado, con lo cual las piezas revelan sutilmente su fuerza expresiva y adquieren una firme presencia autónoma.

Lejos de proponer una contemplación pasiva, estática, las esculturas de Max Leiva plantean siempre una acción capturada: algo está ocurriendo en el devenir inmóvil de las piezas (aunque como espectadores no en todos los casos podamos saber qué es); las figuras reaccionan ante un estí­mulo, exterior o interior a ellas, y nos lo revelan a través de delicados detalles de gran carga significante: tal vez simplemente una cabeza que voltea hacia un lado, unos brazos extendidos o en cruz, un abrazo. En todo momento las esculturas obedecen a un ritmo interno propio que proviene tanto de un meditado estudio del naturalismo en tridimensión, como de una fina sensibilidad artí­stica capaz de captar y plasmar los gestos de las emociones y sentimientos humanos y el anhelo de un ser espiritual.